Juan Salvador Gaviota
Richard Back
Primera de Tres Partes
Amanecía, y el nuevo sol pintaba de oro las ondas de un mar tranquilo.
Chapoteaba un pesquero a un kilometro de la costa cuando, de pronto, rasgó
el aire la voz llamando a la Bandada de la Comida y una multitud de mil
gaviotas se aglomeró para regatear y luchar por cada pizca de comida.
Comenzaba otro día de ajetreos.
Pero alejado y solitario, más allá de barcas y playas, está practicando Juan
Salvador Gaviota. A treinta metros de altura, bajó sus pies palmeados, alzó
su pico, y se esforzó por mantener en sus alas esa dolorosa y difícil posición
requerida para lograr un vuelo pausado. Aminoró su velocidad hasta que el
viento no fue mas que un susurro en su cara, hasta que el océano pareció
detenerse allá abajo. Entornó los ojos en feroz concentración, contuvo el
aliento, forzó aquella torsión un... sólo... centímetro... más...
Encrespáronse sus plumas, se atascó y cayó.
Las gaviotas, como es bien sabido, nunca se atascan, nunca se detienen.
Detenerse en medio del vuelo es para ellas vergüenza, y es deshonor.
Pero Juan Salvador Gaviota, sin avergonzarse, y al extender otra vez sus alas
en aquella temblorosa y ardua torsión -parando, parando, y atascándose de
nuevo-, no era un pájaro cualquiera.
La mayoría de las gaviotas no se molesta en aprender sino las normas de
vuelo más elementales: como ir y volver entre playa y comida. Para la
mayoría de las gaviotas, no es volar lo que importa, sino comer. Para esta
gaviota, sin embargo, no era comer lo que le importaba, sino volar. Más que
nada en el mundo, Juan Salvador Gaviota amaba volar.
Este modo de pensar, descubrió, no es la manera con que uno se hace
popular entre los demás pájaros. Hasta sus padres se desilusionaron al ver a
Juan pasarse días enteros, solo, haciendo cientos de planeos a baja altura,
experimentando.
No comprendía por qué, por ejemplo, cuando volaba sobre el agua a alturas
inferiores a la mitad de la envergadura de sus alas, podía quedarse en el aire
más tiempo, con menos esfuerzo; y sus planeos no terminaban con el normal
chapuzón al tocar sus patas en el mar, sino que dejaba tras de sí una estela
plana y larga al rozar la superficie con sus patas plegadas en aerodinámico
gesto contra su cuerpo. Pero fue al empezar sus aterrizajes de patas
recogidas -que luego revisaba paso a paso sobre la playa- que sus padres se
desanimaron aún más.
-¿Por qué, Juan, por qué? -preguntaba su madre-. ¿Por qué te resulta tan
difícil ser como el resto de la Bandada, Juan? ¿Por qué no dejas los vuelos rasantes a los pelícanos y a los albatros? ¿Por qué no comes? ¡Hijo, ya no
eres más que hueso y plumas!
-No me importa ser hueso y plumas, mamá. Sólo pretendo saber qué puedo
hacer en el aire y qué no. Nada más. Sólo deseo saberlo.
-Mira, Juan -dijo su padre, con cierta ternura-. El invierno está cerca. Habrá
pocos barcos, y los peces de superficie se habrán ido a las profundidades. Si
quieres estudiar, estudia sobre la comida y cómo conseguirla. Esto de volar
es muy bonito, pero no puedes comerte un planeo, ¿sabes? No olvides que la
razón de volar es comer.
Juan asintió obedientemente. Durante los días sucesivos, intentó
comportarse como las demás gaviotas; lo intentó de verdad, trinando y
batiéndose con la Bandada cerca del muelle y los pesqueros, lanzándose
sobre un pedazo de pan y algún pez. Pero no le dió resultado.
Es todo inútil, pensó, y deliberadamente dejó caer una anchoa duramente
disputada a una vieja y hambrienta gaviota que le perseguía. Podría estar
empleando todo este tiempo en aprender a volar. ¡Hay tanto que aprender!
No pasó mucho tiempo sin que Juan Salvador Gaviota saliera solo de nuevo
hacia alta mar, hambriento, feliz, aprendiendo.
El tema fue la velocidad, y en una semana de prácticas había aprendido más
acerca de la velocidad que la más veloz de las gaviotas.
A una altura de trescientos metros, aleteando con todas sus fuerzas, se
metió en un abrupto y flameante picado hacia las olas, y aprendió por qué
las gaviotas no hacen abruptos y flameantes picados. En sólo seis segundos
volo a cien kilómetros por hora, velocidad a la cual el ala levantada empieza
a ceder.
Una vez tras otra le sucedió lo mismo. A pesar de todo su cuidado,
trabajando al máximo de su habilidad, perdía el control a alta velocidad.
Subía a trescientos metros. Primero con todas sus fuerzas hacia arriba, luego
inclinándose, hasta lograr un picado vertical. Entonces, cada vez que trataba
de mantener alzada al máximo su ala izquierda, giraba violentamente hacia
ese lado, y al tratar de levantar su derecha para equilibrarse, entraba, como
un rayo, en una descontrolada barrena.
Tenía que ser mucho más cuidadoso al levantar esa ala. Diez veces lo
intentó, y las diez veces, al pasar a más de cien kilómetros por hora, terminó
en un montón de plumas descontroladas, estrellándose contra el agua.
Empapado, pensó al fin que la clave debia ser mantener las alas quietas a
alta velocidad; aletear, se dijo, hasta setenta por hora, y entonces dejar las
alas quietas.
Lo intentó otra vez a setecientos metros de altura, descendiendo en vertical,
el pico hacia abajo y las alas completamente extendidas y estables desde el
momento en que pasó los setenta kilómetros por hora. Necesitó un esfuerzo
tremendo, pero lo consiguió. En diez segundos, volaba como una centella
sobrepasando los ciento treinta kilómetros por hora. ¡Juan había conseguido
una marca mundial de velocidad para gaviotas!
Pero el triunfo duró poco. En el instante en que empezó a salir del picado, en
el instante en que cambió el angulo de sus alas, se precipitó en el mismo
terrible e incontrolado desastre de antes y, a ciento treinta kilómetros por
hora, el desenlace fue como un dinamitazo. Juan Gaviota se desintegró y fue a estrellarse contra un mar duro como un ladrillo.
Cuando recobró el sentido, era ya pasado el anochecer, y se halló a la luz de
la Luna y flotando en el océano. Sus alas desgreñadas parecían lingotes de
plomo, pero el fracaso le pesaba aún más sobre la espalda. Débilmente
deseó que el peso fuera suficiente para arrastrarle al fondo, y así terminar
con todo.
A medida que se hundía, una voz hueca y extraña resonó en su interior. No
hay forma de evitarlo. Soy gaviota. Soy limitado por la naturaleza. Si
estuviese destinado a aprender tanto sobre volar, tendría por cerebro cartas
de navegación. Si estuviese destinado a volar a alta velocidad, tendría las
alas cortas de un halcón, y comería ratones en lugar de peces. Mi padre tenía
razón. Tengo que olvidar estas tonterías. Tengo que volar a casa, a la
Bandada, y estar contento de ser como soy: una pobre y limitada gaviota.
La voz se fue desvaneciendo y Juan se sometió. Durante la noche, el lugar
para una gaviota es la playa y, desde ese momento, se prometió ser una
gaviota normal. Así todo el mundo se sentiría más feliz.
Cansado se elevó de las oscuras aguas y voló hacia tierra, agradecido de lo
que habia aprendido sobre cómo volar a baja altura con el menor esfuerzo.
-Pero no -pensó-. Ya he terminado con esta manera de ser, he terminado con
todo lo que he aprendido. Soy una gaviota como cualquier otra gaviota, y
volaré como tal.
Asi es que ascendió dolorosamente a treinta metros y aleteó con más fuerza
luchando por llegar a la orilla.
Se encontró mejor por su decisión de ser como otro cualquiera de la
Bandada. Ahora no habría nada que le atara a la fuerza que le impulsaba a
aprender, no habría más desafíos ni más fracasos. Y le resultó grato dejar ya
de pensar, y volar, en la oscuridad, hacia las luces de la playa.
¡La oscuridad!, exclamó, alarmada, la hueca voz. ¡Las gaviotas nunca vuelan
en la oscuridad!
Juan no estaba alerta para escuchar. Es grato, pensó. La Luna y las luces
centelleando en el agua, trazando luminosos senderos en la oscuridad, y todo
tan pacífico y sereno...
¡Desciende! ¡Las gaviotas nunca vuelan en la oscuridad! ¡Si hubieras nacido
para volar en la oscuridad, tendrías los ojos de buho! ¡Tendrías por cerebro
cartas de navegación! ¡Tendrias las alas cortas de un halcón!
Allí, en la noche, a treinta metros de altura, Juan Salvador Gaviota parpadeó.
Sus dolores, sus resoluciones, se esfumaron.
¡Alas cortas! ¡Las alas cortas de un halcón!
¡Esta es la solución! ¡Qué necio he sido! ¡No necesito más que un ala muy
pequeñita, no necesito más que doblar la parte mayor de mis alas y volar
sólo con los extremos! ¡Alas cortas!
Subió a setecientos metros sobre el negro mar, y sin pensar por un momento
en el fracaso o en la muerte, pegó fuertemente las antealas a su cuerpo,
dejó solamente los afilados extremos asomados como dagas al viento, y cayó
en picado vertical.
El viento le azotó la cabeza con un bramido monstruoso. Cien kilómetros por
hora, ciento treinta, ciento ochenta y aún más rápido. La tensión de las alas
a doscientos kilómetros por hora no era ahora tan grande como antes a cien, y con un mínimo movimiento de los extremos de las alas aflojó gradualmente
el picado y salió disparado sobre las olas, como una gris bala de cañón bajo
la Luna.
Entornó sus ojos contra el viento hasta transformarlos en dos pequeñas
rayas, y se regocijó. ¡A doscientos kilómetros por hora! ¡Y bajo control! ¿Si
pico desde mil metros en lugar de quinientos, a cuánto llegaré...?
Olvidó sus resoluciones de hace un momento, arrebatadas por ese gran
viento. Sin embargo, no se sentía culpable al romper las promesas que había
hecho consigo mismo. Tales promesas existen solamente para las gaviotas
que aceptan lo corriente. Uno que ha palpado la perfección en su aprendizaje
no necesita esa clase de promesas.
Al amanecer, Juan Gaviota estaba practicando de nuevo. Desde dos mil
metros los pesqueros eran puntos sobre el agua plana y azul, la Bandada de
la Comida una débil nube de insignificantes motitas en circulación.
Estaba vivo, y temblaba ligeramente de gozo, orgulloso de que su miedo
estuviera bajo control. Entonces, sin ceremonias, encogió sus antealas,
extendió los cortos y angulosos extremos, y se precipitó directamente hacia
el mar. Al pasar los dos mil metros, logró la velocidad máxima, el viento era
una sólida y palpitante pared sonora contra la cual no podía avanzar con más
rapidez. Ahora volaba recto hacia abajo a trescientos viente kilómetros por
hora. Tragó saliva, comprendiendo que se haría trizas si sus alas llegaban a
desdoblarse a esa velocidad, y se despedazaría en un millón de partículas de
gaviota. Pero la velocidad era poder, y la velocidad era gozo, y la velocidad
era pura belleza.
Empezó su salida del picado a trescientos metros, los extremos de las alas
batidos y borrosos en ese gigantesco viento, y justamente en su camino, el
barco y la multitud de gaviotas se desenfocaban y crecían con la rapidez de
una cometa.
No pudo parar; no sabía aún ni cómo girar a esa velocidad.
Una colisión sería la muerte instantánea.
Asi es que cerró los ojos.
Sucedió entonces que esa mañana, justo después del amanecer, Juan
Salvador Gaviota se disparó directamente en medio de la Bandada de la
Comida marcando trescientos dieciocho kilómetros por hora, los ojos
cerrados y en medio de un rugido de viento y plumas. La Gaviota de la
Providencia le sonrió por esta vez, y nadie resultó muerto.
Cuando al fin apuntó su pico hacia el cielo azul, aun zumbaba a doscientos
cuarenta kilómetros por hora. Al reducir a treinta y extender sus alas otra
vez, el pesquero era una miga en el mar, mil metros más abajo.
Sólo pensó en el triunfo, ¡La velocidad maxima! ¡Una gaviota a trescientos
viente kilómetros por hora! Era un descubrimiento, el momento más grande
y singular en la historia de la Bandada, y en ese momento una nueva epoca
se abrió para Juan Salvador Gaviota. Voló hasta su solitaria área de
practicas, y doblando sus alas para un picado desde tres mil metros, se puso
a trabajar en seguida para descubrir la forma de girar.
Se dió cuenta de que al mover una sola pluma del extremo de su ala una
fracción de centímetro, causaba una curva suave y extensa a tremenda
velocidad. Antes de haberlo aprendido, sin embargo, vio que cuando movia más de una pluma a esa velocidad, giraba como una bala de rifle... y así fue
Juan la primera gaviota de este mundo en realizar acrobacias aéreas.
No perdió tiempo ese día en charlar con las otras gaviotas, sino que siguió
volando hasta después de la puesta del Sol. Descubrió el rizo, el balance
lento, el balance en punta, la barrena invertida, el medio rizo invertido.
Cuando Juan volvió a la Bandada ya en la playa, era totalmente de noche.
Estaba mareado y rendido. No obstante, y no sin satisfacción, hizo un rizo
para aterrizar y un tonel rápido justo antes de tocar tierra. Cuando sepan,
pensó, lo del Descubrimiento, se pondrán locos de alegría. ¡Cuánto mayor
sentido tiene ahora la vida! ¡En lugar de nuestro lento y pesado ir y venir a
los pesqueros, hay una razán para vivir! Podremos alzarnos sobre nuestra
ignorancia, podremos descubrirnos como criaturas de perfección, inteligencia
y habilidad. ¡Podremos ser libres! ¡Podremos aprender a volar!
Los años venideros susurraban y resplandecían de promesas.
Las gaviotas se hallaban reunidas en Sesión de Consejo cuando Juan tomó
tierra, y parecía que habían estado así reunidas durante algún tiempo.
Estaban, efectivamente, esperando.
-¡Juan Salvador Gaviota! ¡Ponte al Centro! -Las palabras de la Gaviota Mayor
sonaron con la voz solemne propia de las altas ceremonias. Ponerse en el
Centro sólo significaba gran vergüenza o gran honor. Situarse en el Centro
por Honor, era la forma en que se señalaba a los jefes más destacados entre
las gaviotas. ¡Por supuesto, pensó, la Bandada de la Comida... esta mañana:
vieron el Descubrimiento! Pero yo no quiero honores. No tengo ningún deseo
de ser líder. Sólo quiero compartir lo que he encontrado, y mostrar esos
nuevos horizontes que nos están esperando. Y dio un paso al frente.
-Juan Salvador Gaviota -dijo el Mayor-. ¡Ponte al Centro para tu Vergüenza
ante la mirada de tus semejantes!
Sintió como si le hubieran golpeado con un madero. Sus rodillas empezaron a
temblar, sus plumas se combaron, y le zumbaron los oídos. ¿Al Centro para
deshonrarme? ¡Imposible! ¡El Descubrimiento! ¡No entienden! ¡Están
equivocados! ¡Están equivocados!
-... por su irresponsabilidad temeraria -entonó la voz solemne-, al violar la
dignidad y la tradición de la Familia de las Gaviotas...
Ser centrado por deshonor significaba que le expulsarían de la sociedad de
las gaviotas, desterrado a una vida solitaria en los Lejanos Acantilados.
-... algún día, Juan Salvador Gaviota, aprenderás que la irresponsabilidad se
paga. La vida es lo desconocido y lo irreconocible, salvo que hemos nacido
para comer y vivir el mayor tiempo posible.
Una gaviota nunca replica al Consejo de la Bandada, pero la voz de Juan se
hizo oir:
-¿Irresponsabilidad? ¡Hermanos míos! -gritó-. ¿Quién es más responsable
que una gaviota que ha encontrado y que persigue un significado, un fin más
alto para la vida? ¡Durante mil años hemos escarbado tras las cabezas de los
peces, pero ahora tenemos una razón para vivir; para aprender, para
descubrir; para ser libres! Dadme una oportunidad, dejadme que os muestre
lo que he encontrado...
La Bandada parecía de piedra.-Se ha roto la Hermandad -entonaron juntas las gaviotas, y todas de acuerdo
cerraron solemnemente sus oídos y le dieron la espalda.
Juan Salvador Gaviota pasó el resto de sus días solo, pero voló mucho más
allá de los Lejanos Acantilados. Su único pesar no era su soledad, sino que
las otras gaviotas se negasen a creer en la gloria que les esperaba al volar;
que se negasen a abrir sus ojos y a ver.
Aprendía más cada día. Aprendió que un picado aerodinámico a alta
velocidad podía ayudarle a encontrar aquel pez raro y sabroso que habitaba a
tres metros bajo la superficie del océano: ya no le hicieron falta pesqueros ni
pan duro para sobrevivir. Aprendió a dormir en el aire fijando una ruta
durante la noche a través del viento de la costa, atravesando ciento
cincuenta kilómetros de sol a sol. Con el mismo control interior, voló a traves
de espesas nieblas marinas y subió sobre ellas hasta cielos claros y
deslumbradores... mientras las otras gaviotas yacían en tierra, sin ver más
que niebla y lluvia. Aprendió a cabalgar los altos vientos tierra adentro, para
regalarse allí con los más sabrosos insectos.
Lo que antes había esperado conseguir para toda la Bandada, lo obtuvo
ahora para si mismo; aprendió a volar y no se arrepintió del precio que había
pagado. Juan Gaviota descubrió que el aburrimiento y el miedo y la ira, son
las razones por las que la vida de una gaviota es tan corta, y al desaparecer
aquellas de su pensamiento, tuvo por cierto una vida larga y buena.
Vinieron entonces al anochecer, y encontraron a Juan planeando, pacífico y
solitario en su querido cielo. Las dos gaviotas que aparecieron juto a sus alas
eran puras como luz de estrellas, y su resplandor era suave y amistoso en el
alto cielo nocturno. Pero lo más hermoso de todo era la habilidad con la que
volaban; los extremos de sus alas avanzando a un preciso y constante
centímetro de las suyas.
Sin decir palabra, Juan les puso a prueba, prueba que ninguna gaviota había
superado jamás. Torció sus alas, y redujo su velocidad a un sólo kilómetro
por hora, casi parándose. Aquellas dos radiantes aves redujeron tambien la
suya, en formación cerrada. Sabían lo que era volar lento.
Dobló sus alas, giró y cayó en picado a doscientos kilómetros por hora. Se
dejaron caer con él, precipitándose hacia abajo en formación impecable.
Por fin, Juan voló con igual velocidad hacia arriba en un giro lento y vertical.
Giraron con él, sonriendo.
Recuperó el vuelo horizontal y se quedó callado un tiempo antes de decir:
-Muy bien. ¿Quiénes sois?
-Somos de tu Bandada, Juan. Somos tus hermanos. -Las palabras fueron
firmes y serenas-. Hemos venido a llevarte más arriba, a llevarte a casa.
-¡Casa no tengo! Bandada tampoco tengo. Soy un Exilado. Y ahora volamos a
la vanguardia del Viento de la Gran Montana. Unos cientos de metros más, y
no podré levantar más este viejo cuerpo.
-Sí que puedes, Juan. Porque has aprendido. Una etapa ha terminado, y ha
llegado la hora de que empiece otra.
Tal como le había iluminado toda su vida, también ahora el entendimiento
iluminó ese instante de la existencia de Juan Gaviota. Tenían razón. El era
capaz de volar más alto, y ya era hora de irse a casa.Echó una larga y última mirada al cielo, a esa magnífica tierra de plata donde
tanto había aprendido.
-Estoy listo -dijo al fin.
Y Juan Salvador Gaviota se elevó con las dos radiantes gaviotas para
desaparecer en un perfecto y oscuro cielo.
Juan Salvador Gaviota:
un relato
Segunda Parte
Primera parte
De modo que esto es el cielo, pensó, y tuvo que sonreírse. No era muy
respetuoso analizar el cielo justo en el momento en que uno está a punto de
entrar en él.
Al venir de la Tierra por encima de las nubes y en formación cerrada con las
dos resplandecientes gaviotas, vió que su propio cuerpo se hacía tan
resplandeciente como el de ellas.
En verdad, allí estaba el mismo y joven Juan Gaviota, el que siempre había
existido detrás de sus ojos dorados, pero la forma exterior había cambiado.
Su cuerpo sentía como gaviota, pero ya volaba mucho mejor que con el
antiguo. ¡Vaya, pero si con la mitad del esfuerzo, pensó, obtengo el doble de
velocidad, el doble de rendimiento que en mis mejores dias en la Tierra!
Brillaban sus plumas, ahora de un blanco resplandeciente, y sus alas eran
lisas y perfectas como láminas de plata pulida. Empezó, gozoso, a
familiarizarse con ellas, a imprimir potencia en estas nuevas alas.
A trescientos cincuenta kilómetros por hora le pareció que estaba logrando
su máxima velocidad en vuelo horizontal. A cuatrocientos diez pensó que
estaba volando al tope de su capacidad, y se sintió ligeramente
desilusionado. Había un límite a lo que podía hacer con su nuevo cuerpo, y
aunque iba mucho más rápido que en su antigua marca de vuelo horizontal,
era sin embargo un límite que le costaría mucho esfuerzo mejorar. En el
cielo, pensó, no debería haber limitaciones.
De pronto se separaron las nubes y sus compañeros gritaron:
-Feliz aterrizaje, Juan -y desaparecieron sin dejar rastro.
Volaba encima de un mar, hacia un mellado litoral. Una que otra gaviota se
afanaba en los remolinos entre los acantilados. Lejos, hacia el Norte, en el
horizonte mismo, volaban unas cuantas mas. Nuevos horizontes, nuevos
pensamientos, nuevas preguntas. ¿Por qué tan pocas gaviotas? ¡El paraíso
debería estar lleno de gaviotas! ¿Y por qué estoy tan cansado de pronto? Era
de suponer que las gaviotas en el cielo no deberían cansarse, ni dormir.
¿Dónde había oído eso? El recuerdo de su vida en la Tierra se le estaba
haciendo borroso. La Tierra había sido un lugar donde había aprendido
mucho, por supuesto, pero los detalles se le hacían ya nebulosos; recordaba
algo de la lucha por la comida, y de haber sido un Exilado.
La docena de gaviotas que estaba cerca de la playa vino a saludarle sin que ni una dijera una palabra. Sólo sintió que se le daba la bienvenida y que esta
era su casa. Había sido un gran día para él, un día cuyo amanecer ya no
recordaba.
Giró para aterrizar en la playa, batiendo sus alas hasta pararse un instante
en el aire, y luego descendió ligeramente sobre la arena. Las otras gaviotas
aterrizaron tambien, pero ninguna movió ni una pluma. Volaron contra el
viento, extendidas sus brillantes alas, y luego, sin que supiera él cómo,
cambiaron la curvatura de sus plumas hasta detenerse en el mismo instante
en que sus pies tocaron tierra. Había sido una hermosa muestra de control,
pero Juan estaba ahora demasiado cansado para intentarlo. De pie, allí en la
playa, sin que aún se hubiera pronunciado ni una sola palabra, se durmió.
Durante los proximos días vió Juan que había aquí tanto que aprender sobre
el vuelo como en la vida que había dejado. Pero con una diferencia. Aqui
había gaviotas que pensaban como él. Ya que para cada una de ellas lo más
importante de sus vidas era alcanzar y palpar la perfección de lo que más
amaban hacer: volar. Eran pájaros magníficos, todos ellos, y pasaban hora
tras hora cada día ejercitándose en volar, ensayando aeronáutica avanzada.
Durante largo tiempo Juan se olvidó del mundo de donde había venido, ese
lugar donde la Bandada vivía con los ojos bien cerrados al gozo de volar,
empleando sus alas como medios para encontrar y luchar por la comida. Pero
de cuando en cuando, sólo por un momento, lo recordaba.
Se acordó de ello una mañana cuando estaba con su instructor mientras
descansaba en la playa después de una sesión de toneles con ala plegada.
-¿Dónde están los demás, Rafael? -preguntó en silencio, ya bien
acostumbrado a la cómoda telepatía que estas gaviotas empleaban en lugar
de graznidos y trinos-. ¿Por qué no hay más de nosotros aquí? De donde
vengo había...
-... miles y miles de gaviotas. Lo sé. -Rafael movió su cabeza
afirmativamente-. La única respuesta que puedo dar, Juan, es que tú eres
una gaviota en un millón. La mayoría de nosotros progresamos com mucha
lentitud. Pasamos de un mundo a otro casi exactamente igual, olvidando en
seguida de donde habíamos venido, sin preocuparnos hacia donde íbamos,
viviendo solo el momento presente. ¿Tienes idea de cuántas vidas debimos
cruzar antes de que lográramos la primera idea de que hay mas en la vida
que comer, luchar. o alcanzar poder en la Bandada? ¡Mil vidas, Juan, diez
mil! Y luego cien vidas más hasta que empezamos a aprender que hay algo
llamado perfección, y otras cien para comprender que la meta de la vida es
encontrar esa perfección y reflejarla. La misma norma se aplica ahora a
nosotros, por supuesto: elegimos nuestro mundo venidero mediante lo que
hemos aprendido de éste. No aprendas nada, y el próximo será igual que
éste, con las mismas limitaciones y pesos de plomo que superar.
Extendió sus alas y volvió su cara al viento.
-Pero tú, Juan -dijo-, aprendiste tanto de una vez que no has tenido que
pasar por mil vidas para llegar a esta.
En un momento estaban otra vez en el aire, practicando. Era difícil mantener
la formación cuando giraban para volar en posición invertida, puesto que
entonces Juan tenía que ordenar inversamente su pensamiento, cambiando
la curvatura, y cambiándola en exacta armonía con la de su instructor.-Intentemos de nuevo -decía Rafael una y otra vez-: Intentemos de nuevo. -
Y por fin-: Bien. -Y entonces empezaron a practicar los rizos exteriores.
Una noche, las gaviotas que no estaban practicando vuelos nocturnos se
quedaron de pie sobre la arena, pensando. Juan echó mano de todo su
coraje y se acercó a la Gaviota Mayor, de quien, se decía, iba pronto a
trasladarse más allá de este mundo.
-Chiang... -dijo, un poco nervioso.
La vieja gaviota le miró tiernamente.
-¿Si, hijo mío?
En lugar de perder la fuerza con la edad, el Mayor la había aumentado; podía
volar más y mejor que cualquier gaviota de la Bandada, y había aprendido
habilidades que las otras sólo empezaban a conocer.
-Chiang, este mundo no es el verdadero cielo, ¿verdad?
El Mayor sonrió a la luz de la Luna.
-Veo que sigues aprendiendo, Juan -dijo.
-Bueno, ¿qué pasará ahora? ¿A dónde iremos? ¿Es que no hay un lugar que
sea como el cielo?
-No, Juan, no hay tal lugar. El cielo no es un lugar, ni un tiempo. El cielo
consiste en ser perfecto. -Se quedó callado un momento-. Eres muy rápido
para volar, ¿verdad?
-Me... me encanta la velocidad -dijo Juan, sorprendido, pero orgulloso de que
el Mayor se hubiese dado cuenta.
-Empezarás a palpar el cielo, Juan, en el momento en que palpes la perfecta
velocidad. Y esto no es volar a mil kilómetros por hora, ni a un millón, ni a la
velocidad de la luz. Porque cualquier número es ya un límite, y la perfección
no tiene límites. La perfecta velocidad, hijo mío, es estar alli.
Sin aviso, y en un abrir y cerrar de ojos, Chiang desapareció y apareció al
borde del agua, veinte metros más allá. Entonces desapareció de nuevo y
volvió en una milésima de segundo, junto al hombro de Juan.
-Es bastante divertido -dijo.
Juan estaba maravillado. Se olvidó de preguntar por el cielo.
-¿Cómo lo haces? ¿Qué se siente al hacerlo? ¿A qué distancia puedes llegar?
-Puedes ir al lugar y al tiempo que desees -dijo el Mayor-. Yo he ido donde y
cuando he querido. -Miró hacia el mar-. Es extraño. Las gaviotas que
desprecian la perfección por el gusto de viajar, no llegan a ninguna parte, y
lo hacen lentamente. Las que se olvidan de viajar por alcanzar la perfección,
llegan a todas partes, y al instante. Recuerda, Juan, el cielo no es un lugar ni
un tiempo, porque el lugar y el tiempo poco significan. El cielo es...
-¿Me puedes enseñar a volar asi? -Juan Gaviota temblaba ante la conquista
de otro desafío.
-Por supuesto, si es que quieres aprender.
-Quiero. ¿Cuándo podemos empezar?
-Podríamos empezar ahora, si lo deseas.
-Quiero aprender a volar de esa manera -dijo Juan, y una luz extraña brilló
en sus ojos-. Dime qué hay que hacer.
Chiang habló con lentitud, observando a la joven gaviota muy
cuidadosamente.
-Para volar tan rápido como el pensamiento y a cualquier sitio que exista -dijo-, debes empezar por saber que ya has llegado...
El secreto, según Chiang, consistía en que Juan dejase de verse a sí mismo
como prisionero de un cuerpo limitado, con una envergadura de ciento cuatro
centímetros y un rendimiento susceptible de programación. El secreto era
saber que su verdadera naturaleza vivía, con la perfección de un número no
escrito, simultáneamente en cualquier lugar del espacio y del tiempo.
Juan se dedicó a ello con ferocidad, día tras día, desde el amanecer hasta
después de la medianoche. Y a pesar de todo su esfuerzo no logró moverse
ni un milímetro del sitio donde se encontraba.
-¡Olvídate de la fe! -le decía Chiang una y otra vez-. Tú no necesitaste fe
para volar, lo que necesitaste fue comprender lo que era el vuelo. Esto es
exactamente lo mismo. Ahora intentalo otra vez...
Así un día, Juan, de pie en la playa, cerrado los ojos, concentrado, como un
relámpago comprendió de pronto lo que Chiang habíale estado diciendo.
-¡Pero si es verdad! ¡Soy una gaviota perfecta y sin limitaciones! -Y se
estremeció de alegría.
-¡Bien! -dijo Chiang, y hubo un tono de triunfo en su voz.
Juan abrió sus ojos. Quedó solo con el Mayor en una playa completamente
distinta; los árboles llegaban hasta el borde mismo del agua, dos soles
gemelos y amarillos giraban en lo alto.
-Por fin has captado la idea -dijo Chiang-, pero tu control necesita algo mas
de trabajo...
Juan se quedó pasmado.
-¿Dónde estamos?
En absoluto impresionado por el extraño paraje, el Mayor ignoró la pregunta.
-Es obvio que estamos en un planeta que tiene un cielo verde y una estrella
doble por sol.
Juan lanzó un grito de alegría, el primer sonido que haba pronunciado desde
que dejara la Tierra:
-¡RESULTO!
-Bueno, claro que resultó, Juan. Siempre resulta cuando se sabe lo que se
hace. Y ahora, volviendo al tema de tu control...
Cuando volvieron, había anochecido. Las otras gaviotas, miraron a Juan con
reverencia en sus ojos dorados, porque le habían visto desaparecer de donde
había estado plantado por tanto tiempo.
Aguantó sus felicitaciones durante menos de un minuto.
-Soy nuevo aqui. Acabo de empezar. Soy yo quien debe aprender de
vosotros.
-Me pregunto se eso es cierto, Juan -dijo Rafael, de pie cerca de él-. En diez
mil años no he visto una gaviota con menos miedo de aprender que tú. -La
Bandada se quedó en silencio, y Juan hizo un gesto de turbación.
-Si quieres, podemos empezar a trabajar con el tiempo -dijo Chiang-, hasta
que logres volar por el pasado y el futuro. Y entonces, estarás preparado
para empezar lo más difícil, lo más colosal, lo más divertido de todo. Estarás
preparado para subir y comprender el significado de la bondad y el amor.
Pasó un mes, o algo que pareció un mes, y Juan aprendía con tremenda
rapidez. Siempre había sido veloz para aprender lo que la experiencia normal tenía para enseñarle, y ahora, como alumno especial del Mayor en Persona,
asimiló las nuevas ideas como si hubiera sido una supercomputadora de
plumas.
Pero al fin llegó el día en que Chiang desapareció. Había estado hablando
calladamente con todos ellos, exhortándoles a que nunca dejaran de
aprender y de practicar y de esforzarse por comprender más acerca del
perfecto e invisible principio de toda vida. Entonces, mientras hablaba, sus
plumas se hicieron más y más resplandecientes hasta que al fin brillaron de
tal manera que ninguna gaviota pudo mirarle.
-Juan -dijo, y estas fueron las últimas palabras que pronunció-, sigue
trabajando en el amor.
Cuando pudieron ver otra vez, Chiang había desaparecido.
Con el pasar de los días, Juan se sorprendió pensando una y otra vez en la
Tierra de la que había venido. Si hubiese sabido allí una décima, una
centésima parte de lo que ahora sabía, ¡cuanto más significado habría tenido
entonces la vida! Quedóse allí en la arena y empezó a preguntarse si habría
una gaviota allá abajo que estuviese esforzándose por romper sus
limitaciones, por entender el significado del vuelo más allá de una manera de
trasladarse para conseguir algunas migajas caídas de un bote. Quizás hasta
hubiera un Exilado por haber dicho la verdad ante la Bandada. Y mientras
más practicaba Juan sus lecciones de bondad, y mientras más trabajaba para
conocer la naturaleza del amor, más deseaba volver a la Tierra. Porque, a
pesar de su pasado solitario, Juan Gaviota había nacido para ser instructor, y
su manera de demostrar el amor era compartir algo de la verdad que había
visto, con alguna gaviota que estuviese pidiendo sólo una oportunidad de ver
la verdad por sí misma.
Rafael, adepto ahora a los vuelos a la velocidad del pensamiento y a ayudar
a que los otros aprendieran, dudaba.
-Juan, fuiste Exilado una vez. ¿Por qué piensas ahora que alguna gaviota de
tu pasado va a escucharte ahora? Ya sabes el refran, y es verdad: Gaviota
que ve lejos, vuela alto. Esas gaviotas de donde has venido se lo pasan en
tierra, graznando y luchando entre ellas. Están a mil kilómetros del cielo. ¡Y
tú dices que quieres mostrarles el cielo desde donde están paradas! ¡Juan, ni
siquiera pueden ver los extremos de sus propias alas! Quédate aquí. Ayuda a
las gaviotas novicias de aqui, que están bastante avanzadas como para
comprender lo que tienes que decirles.
Se quedó callado un momento, y luego dijo:
-¿Qué habría pasado si Chiang hubiese vuelto a sus antiguos mundos?
¿Dónde estarías tú ahora?
El último punto era el decisivo, y Rafael tenía razón. Gaviota que ve lejos,
vuelta alto.
Juan se quedó y trabajó con los novicios que iban llegando, todos muy listos
y rápidos en sus deberes. Pero volvióle el viejo recuerdo, y no podía dejar de
pensar en que a lo mejor había una o dos gaviotas allá en la Tierra que
también podrían aprender. ¡Cuánto más habría sabido ahora si Chiang le
hubiese ayudado cuando era un Exilado!
-Rafa, tengo que volver -dijo por fin-. Tus alumnos van bien. Te podrán
incluso ayudar con los nuevos.Rafael suspiró, pero prefirió no discutir. -Creo que te echaré de menos, Juan
-fue todo lo que le dijo.
-¡Rafa, qué vergüenza! -dijo Juan reprochándole-. ¡No seas necio! ¿Qué
intentamos practicar todos los días? ¡Si nuestra amistad depende de cosas
como el espacio y el tiempo, entonces, cuando por fin superemos el espacio
y el tiempo, habremos destruido nuestra propia hermandad! Pero supera el
espacio, y nos quedará sólo un Aqui. Supera el tiempo, y nos quedará sólo
un Ahora. Y entre el Aqui y el Ahora, ¿no crees que podremos volver a
vernos un par de veces?
Rafael Gaviota tuvo que soltar una carcajada.
-Estás hecho un pájaro loco -dijo tiernamente-. Si hay alguien que pueda
mostrarle a uno en la Tierra cómo ver a mil millas de distancia, ése será Juan
Salvador Gaviota. -Quedóse mirando la arena-: Adiós, Juan, amigo mío.
-Adiós, Rafa. Nos volveremos a ver. -Y con esto, Juan evocó en su
pensamiento la imagen de las grandes bandadas de gaviotas en la orilla de
otros tiempos, y supo, con experimentada facilidad, que ya no era sólo hueso
y plumas, sino una perfecta idea de libertad y vuelo, sin limitación alguna.
Pedro Pablo Gaviota era aún bastante joven, pero ya sabía que no había
pájaro peor tratado por una Bandada, o con tanta injusticia.
-Me da lo mismo lo que digan -pensó furioso, y su vista se nubló mientras
volaba hacia los Lejanos Acantilados-. ¡Volar es tanto más importante que un
simple aletear de aqui para alla! ¡Eso lo puede hacer hasta un... hasta un
mosquito! ¡Sólo un pequeño viraje en tonel alrededor de la Gaviota Mayor,
nada más que por diversión, y ya soy un Exilado! ¿Son ciegos acaso? ¿Es que
no pueden ver? ¿Es que no pueden imaginar la gloria que alcanzarían si
realmente aprendiéramos a volar?
Me da lo mismo lo que piensen. ¡Yo les mostraré lo que es volar! No seré
más que un puro Bandido, si eso es lo que quieren. Pero haré que se
arrepientan...
La voz surgió dentro de su cabeza, y aunque era muy suave, le asustó tanto
que se equivocó y dio una voltereta en el aire.
-No seas tan duro con ellos, Pedro Gaviota. Al expulsarte, las otras gaviotas
solamente se han hecho daño a sí mismas, y un día se darán cuenta de ello;
y un día verán lo que tú ves. Perdónales y ayúdales a comprender.
A un centímetro del extremo de su ala derecha volaba la gaviota más
resplandeciente de todo el mundo, planeando sin esfuerzo alguno, sin mover
una pluma, a casi la máxima velocidad de Pedro.
El caos reino por un momento dentro del joven pájaro.
-¿Qué está pasando? ¿Estoy loco? ¿Estoy muerto? ¿Qué es esto?
Baja y tranquila continuó la voz dentro de su pensamiento, exigiendo una
contestación:
-Pedro Pablo Gaviota, ¿quieres volar?
-¡SI, QUIERO VOLAR!
-Pedro Pablo Gaviota, ¿tanto quieres volar que perdonarás a la Bandada, y
aprenderás, y volverás a ella un día y trabajarás para ayudarles a
comprender?
No había manera de mentirle a este magnífico y hábil ser, por orgulloso o herido que Pedro Pablo Gaviota se sintiera.
-Sí, quiero -dijo suavemente.
-Entonces, Pedro -le dijo aquella criatura resplandeciente, y la voz fue muy
tierna-, empecemos con el Vuelo Horizontal...
Juan Salvador Gaviota:
un relato
Tercera Parte
Segunda parte
Juan giraba lentamente sobre los Lejanos Acantilados; observaba. Este rudo
y joven Pedro Gaviota era un alumno de vuelo casi perfecto. Era fuerte, y
ligero, y rápido en el aire, pero mucho más importante, ¡tenía un devastador
deseo de aprender a volar!
Aquí venia ahora, una forma borrosa y gris que salía de su picado con un
rugido, pasando como un bólido a su instructor, a doscientos veinte
kilómetros por hora. Abruptamente se metió en otra pirueta con un balance
de dieciséis puntos, vertical y lento, contando los puntos en voz alta.
...ocho... nueve... diez... ves-Juan-se-me-está-terminando-la-velocidad -delaire... once... Quiero-paradas-perfectas-y-agudas-como-las-tuyas...
doce...... pero-¡caramba!-no-puedo-llegar... trece... a-estos-últimospuntos... sin... cator... ¡aaakk...!
La torsión de la cola le salió a Pedro mucho peor a causa de su ira y furia al
fracasar. Se fue de espaldas, volteó, se cerró salvajemente en una barrena
invertida, y por fin se recuperó, jadeando, a treinta metros bajo el nivel en
que se hallaba su instructor.
-¡Pierdes tu tiempo conmigo, Juan! ¡Soy demasiado tonto! ¡Soy demasiado
estúpido! Intento e intento, ¡pero nunca lo lograré!
Juan Gaviota lo miró desde arriba y asintió.
-Seguro que nunca lo conseguirás mientras hagas ese encabritamiento tan
brusco. Pedro, ¡has perdido sesenta kilómetros por hora en la entrada!
¡Tienes que ser suave! Firme, pero suave, ¿te acuerdas?
Bajó al nivel de la joven gaviota.
-Intentémoslo juntos ahora, en formación. Y concéntrate en ese
encabritamiento. Es una entrada suave, fácil.
Al cabo de tres meses, Juan tenía otros seis aprendices, todos Exilados, pero
curiosos por esta nueva visión del vuelo por el puro gozo de volar.
Sin embargo, les resultaba más fácil dedicarse al logro de altos rendimientos
que a comprender la razón oculta de ello.
-Cada uno de nosotros es en verdad una idea de la Gran Gaviota, una idea
ilimitada de la libertad -diría Juan por las tardes, en la playa -, y el vuelo de
alta precisión es un paso hacia la expresión de nuestra verdadera naturaleza.
Tenemos que rechazar todo lo que nos limite. Esta es la causa de todas estas
prácticas a alta y baja velocidad, de estas acrobacias... y sus alumnos se dormirían, rendidos después de un día de volar. Les ...
gustaba practicar porque era rápido y excitante y les satisfacía esa hambre
por aprender que crecía con cada lección. Pero ni uno de ellos, ni siquiera
Pedro Pablo Gaviota, había llegado a creer que el vuelo de las ideas podía ser
tan real como el vuelo del viento y las plumas.
-Tu cuerpo entero, de extremo a extremo del ala -diría Juan en otras
ocasiones-, no es más que tu propio pensamiento, en una forma que puedes
ver. Rompe las cadenas de tu pensamiento, y romperás también las cadenas
de tu cuerpo. -Pero dijéralo como lo dijera, siempre sonaba como una
agradable ficción, y ellos necesitaban más que nada dormir.
Había pasado un mes tan sólo cuando Juan dijo que había llegado la hora de
volver a la Bandada.
-¡No estamos preparados! -dijo Enrique Calvino Gaviota-. ¡Ni seremos
bienvenidos! ¡Somos Exilados! No podemos meternos donde no seremos
bienvenidos, ¿verdad?
-Somos libres de ir donde queramos y de ser lo que somos -contestó Juan, y
se elevó de la arena y giró hacia el Este, hacia el país de la Bandada.
Hubo una breve angustia entre sus alumnos, puesto que es Ley de la
Bandada que un Exilado nunca retorne, y no se había violado la Ley ni una
sola vez en diez mil años. La Ley decía quédate, Juan decía partid; y ya
volaba a un kilómetro mar adentro. Si seguían allí esperando, él encararía
por si solo a la hostil Bandada.
-Bueno, no tenemos por qué obedecer la Ley si no formamos parte de la
Bandada, ¿verdad? -dijo Pedro, algo turbado-. Además, si hay una pelea, es
allá donde se nos necesita.
Y así ocurrió que, aquella mañana, aparecieron desde el Oeste ocho de ellos
en formación de doble-diamante, casi tocándose los extremos de las alas.
Sobrevolaron la Playa del Consejo de la Bandada a doscientos cinco
kilómetros por hora, Juan a la cabeza, Pedro volando con suavidad a su ala
derecha, Enrique Calvino luchando valientemente a su izquierda. Entonces la
formación entera giró lentamente hacia la derecha, como si fuese un solo
pájaro... de horizontal... a... invertido... a... horizontal, con el viento
rugiendo sobre sus cuerpos.
Los graznidos y trinos de la cotidiana vida de la Bandada se cortaron como si
la formación hubiese sido un gigantesco cuchillo, y ocho mil ojos de gaviota
les observaron, sin un solo parpadeo. Uno tras otro, cada uno de los ocho
pájaros ascendió agudamente hasta completar un rizo y luego realizó un
amplio giro que terminó en un estático aterrizaje sobre la arena. Entonces,
como si este tipo de cosas ocurriera todos los días, Juan Gaviota dio
comienzo a su crítica de vuelo.
-Para comenzar -dijo, con un sonrisa seca-, llegasteis todos un poco tarde al
momento de juntaros...
Un relámpago atravesó a la Bandada. ¡Esos pájaros son Exilados! ¡Y han
vuelto! ¡Y eso... eso no puede ser! Las predicciones de Pedro acerca de un
combate se desvanecieron ante la confusión de la Bandada.
-Bueno, de acuerdo: son Exilados -dijeron algunos de los jóvenes-, pero,
oye, ¿dónde aprendieron a volar asi?
Pasó casi una hora antes de que la Palabra del Mayor lograra repartirse por la Bandada: Ignoradlos. Quien hable a un Exilado será también un Exilado.
Quien mire a un Exilado viola la Ley de la Bandada.
Espaldas y espaldas de grises plumas rodearon desde ese momento a Juan,
quien no dio muestras de darse por aludido. Organizó sus sesiones de
prácticas exactamente encima de la Playa del Consejo, y, por primera vez,
forzó a sus alumnos hasta el límite de sus habilidades.
-¡Martín Gaviota -gritó en pleno vuelo-, dices conocer el vuelo lento! Pruébalo
primero y alardea después! ¡VUELA!
Y de esta manera, nuestro callado y pequeño Martín Alonso Gaviota,
paralizado al verse el blanco de los disparos de su instructor, se sorpendió a
sí mismo al convertirse en un mago del vuelo lento. En la más ligera brisa,
llegó a curvar sus plumas hasta elevarse sin el menor aleteo, desde la arena
hasta las nubes y abajo otra vez.
Lo mismo le ocurrió a Carlos Rolando Gaviota, quien voló sobre el Gran
Viento de la Montana a ocho mil doscientos metros de altura y volvió,
maravillado y feliz y azul de frío, y decidido a llegar aún más alto al otro día.
Pedro Gaviota, que amaba como nadie las acrobacias, logró superar su caida
"en hoja muerta", de dieciséis puntos, y al día siguiente, con sus plumas
refulgentes de soleada blancura, llegó a su culminación ejecutando un tonel
triple que fue observado por más de un ojo furtivo.
A toda hora Juan estaba allí junto a sus alumnos, enseñando, sugiriendo,
presionando, guiando. Voló con ellos contra noche y nube y tormenta, por el
puro gozo de volar, mientras la Bandada se apelotonoba miserablemente en
tierra.
Terminado el vuelo, los alumnos descansaban en la playa y llegado el
momento escuchaban de cerca a Juan. Tenía él ciertas ideas locas que no
llegaban a entender, pero también las tenía buenas y comprensibles.
Poco a poco, por la noche, se formó otro círculo alrededor de los alumnos; un
círculo de curiosos que escuchaban allí, en la oscuridad, hora tras hora, sin
deseo de ver ni de ser vistos, y que desaparecían antes del amanecer.
Un mes después del Retorno, la primera gaviota de la Bandada cruzó la línea
y pidió que se le enseñara a volar. Al preguntar, Terrence Lowell Gaviota se
convirtió en un pájaro condenado, marcado por el Exilio y octavo alumno de
Juan.
La próxima noche vino de la Bandada Esteban Lorenzo Gaviota, vacilante por
la arena, arrastrando su ala izquierda hasta desplomarse a los pies de Juan.
-Ayúdame -dijo apenas, hablando como los que van a morir-. Más que nada
en el mundo, quiero volar...
-Ven entonces -dijo Juan-. Subamos, dejemos atras la tierra y empecemos.
-No me entiendes. Mi ala. No puedo mover mi ala.
-Esteban Gaviota, tienes la libertad de ser tú mismo, tu verdadero ser, aquí y
ahora, y no hay nada que te lo pueda impedir. Es la Ley de la Gran Gaviota,
la Ley que Es.
-¿Estás diciendo que puedo volar?
-Digo que eres libre.
Y sin más, Esteban Lorenzo Gaviota extendió sus alas, sin el menor esfuerzo,
y se alzó hacia la oscura noche. Su grito, al tope de sus fuerzas y desde
doscientos metros de altura, sacó a la Bandada de su sueño:-¡Puedo volar! ¡Escuchen! ¡PUEDO VOLAR!
Al amanecer había cerca de mil pájaros en torno al círculo de alumnos,
mirando con curiosidad a Esteban. No les importaba si eran o no vistos, y
escuchaban, tratando de comprender a Juan Gaviota.
Habló de cosas muy sencillas: que está bien que una gaviota vuele; que la
libertad es la misma escencia de su ser; que todo aquello que le impida esa
libertad debe ser eliminado, fuera ritual o superstición o limitación en
cualquier forma.
-Eliminado -dijo una voz en la multitud-, ¿aunque sea Ley de la Bandada?
-La única Ley verdadera es aquella que conduce a la libertad -dijo Juan-. No
hay otra.
-¿Cómo quieres que volemos como vuelas tú? -intervino otra voz-. Tú eres
especial y dotado y divino, superior a cualquier pájaro.
-¡Mirad a Pedro, a Terrence, a Carlos Rolando, a Maria Antonio! ¿Son
también ellos especiales y dotados y divinos? No más que vosotros, no más
que yo. La única diferencia, realmente la única, es que ellos han empezado a
comprender lo que de verdad son y han empezado a ponerlo en práctica.
Sus alumnos, salvo Pedro, se revolvían intranquilos. No se habían dado
cuenta de que era eso lo que habían estado haciendo.
Día a día aumentaba la muchedumbre que venía a preguntar, a idolatrar, a
despreciar.
-Dicen en la Bandada que si no eres el Hijo de la misma Gran Gaviota -le
contó Pedro a Juan, una mañana después de las prácticas de Velocidad
Avanzada-, entonces lo que ocurre contigo es que estás mil años por delante
de tu tiempo.
Juan suspiró. Este es el precio de ser mal comprendido, pensó. Te llaman
diablo o te llaman dios.
-¿Qué piensas tú, Pedro? ¿Nos hemos anticipado a nuestro tiempo?
Un largo silencio.
-Bueno, esta manera de volar siempre ha estado al alcance de quien quisiera
aprender a descubrirla; y esto nada tiene que ver con el tiempo. A lo mejor
nos hemos anticipado a la moda; a la manera de volar de la mayoría de las
gaviotas.
-Eso ya es algo -dijo Juan, girando para planear invertidamente por un rato-.
Eso es algo mejor que aquello de anticiparnos a nuestro tiempo.
Ocurrió justo una semana más tarde. Pedro se hallaba explicando los
principios del vuelo a alta velocidad a una clase de nuevos alumnos. Acababa
de salir de su picado desde cuatro mil metros -una verdadera estela gris
disparada a pocos centímetros de la playa-, cuando un pajarito en su primer
vuelo planeó justamente en su camino, llamando a su madre. En una décima
de segundo, y para evitar al joven, Pedro Pablo Gaviota giró violentamente a
la izquierda, y a mas de trescientos kilómetros por hora fue a estrellarse
contra una roca de sólido granito.
Fue para él como si la roca hubiese sido una dura y gigantesca puerta hacia
otros mundos. Una avalancha de miedo y de espanto y de tinieblas se le echó
encima junto con el golpe, y luego se sintió flotar en un cielo extraño,extraño, olvidando, recordando, olvidando; temeroso y triste y arrepentido;
terriblemente arrepentido.
La voz le llegó como en aquel primer día en que había conocido a Juan
Salvador Gaviota.
-El problema, Pedro, consiste en que debemos intentar la superación de
nuestras limitaciones en orden, y con paciencia. No intentamos cruzar a
través de rocas hasta algo más tarde en el programa.
-¡Juan!
-También conocido como el Hijo de la Gran Gaviota -dijo su instructor,
secamente.
-¿Qué haces aquí? ¡Esa roca! ¿No he... no me había... muerto?
-Bueno, Pedro, ya está bien. Piensa. Si me estás viendo ahora, es obvio que
no has muerto, ¿verdad? Lo que sí lograste hacer fue cambiar tu nivel de
conciencia de manera algo brusca. Ahora te toca escoger. Puedes quedarte
aquí y aprender en este nivel -que para que te enteres, es bastante más alto
que el que dejaste-, o puedes volver y seguir trabajando con la Bandada. Los
Mayores estaban deseando que ocurriera algún desastre y se han
sorprendido de lo bien que les has complacido.
-¡Por supuesto que quiero volver a la Bandada. Estoy apenas empezando con
el nuevo grupo!
-Muy bien, Pedro. ¿Te acuerdas de lo que decíamos acerca de que el cuerpo
de uno no es más que el pensamiento puro...?
Pedro sacudió la cabeza, extendió sus alas, abrió sus ojos, y se halló al pie
de la roca y en el centro de toda la Bandada allí reunida. De la multitud
surgió un gran clamor de graznidos y chillidos cuando empezó a moverse.
-¡Vive! ¡El que había muerto, vive!
-¡Le tocó con un extremo del ala! ¡Lo resucitó! ¡El Hijo de la Gran Gaviota!
-¡No! ¡El lo niega! ¡Es un diablo! ¡DIABLO! ¡Ha venido a aniquilar a la
Bandada!
Había cuatro mil gaviotas en la multitud, asustadas por lo que había
sucedido, y el grito de ¡DIABLO! cruzó entre ellas como viento en una
tempestad oceánica. Brillantes los ojos, aguzados los picos, avanzaron para
destruir.
-Pedro, ¿te parecer mejor si nos marchásemos? -preguntó Juan.
-Bueno, yo no pondría inconvenientes si...
Al instante se hallaron a un kilómetro de distancia, y los relampagueantes
picos de la turba se cerraron en el vacío.
-¿Por qué será -se preguntó Juan perplejo- que no hay nada más difícil en el
mundo que convencer a un pájaro de que es libre, y de que lo puede probar
por sí mismo si sólo se pasara un rato practicando? ¿Por qué será tan dificil?
Pedro aún parpadeaba por el cambio de escenario.
-¿Qué hiciste ahora? ¿Cómo llegamos hasta aquí?
-Dijiste que querías alejarte de la turba, ¿no?
-¡Si! pero, ¿cómo has...?
-Como todo, Pedro. Práctica. A la mañana siguiente, la Bandada había olvidado su demencia, pero no
Pedro.
-Juan, ¿te acuerdas de lo que dijiste hace mucho tiempo acerca de amar lo
suficiente a la Bandada como para volver a ella y ayudarla a aprender?
-Claro.
-No comprendo cómo te las arreglas para amar a una turba de pájaros que
acaba de intentar matarte.
-Vamos, Pedro, ¡no es eso lo que tú amas! Por cierto que no se debe amar el
odio y el mal. Tienes que practicar y llegar a ver a la verdadera gaviota, ver
el bien que hay en cada una, y ayudarlas a que lo vean en sí mismas. Eso es
lo que quiero decir por amar. Es divertido, cuando le aprendes el truco.
Recuerdo, por ejemplo, a cierto orgulloso pájaro, un tal Pedro Pablo Gaviota.
Exilado reciente, listo para luchar hasta la muerte contra la Bandada,
empezaba ya a construirse su propio y amargo infierno en los Lejanos
Acantilados. Sin embargo, aquí lo tenemos ahora, construyendo su propio
cielo, y guiando a toda la Bandada en la misma dirección.
Pedro se volvió hacia su instructor, y por un momento surgió miedo en sus
ojos.
-¿Yo guiando? ¿Qué quieres decir: yo guiando? Tú eres el instructor aqui. ¡Tú
no puedes marcharte!
-¿Ah, no? ¿No piensas que hay acaso otras Bandadas, otros Pedros, que
necesitan más a un instructor que ésta, que ya va camino de la luz?
-¿Yo? Juan, soy una simple gaviota, y tú eres...
-...el único Hijo de la Gran Gaviota, ¿supongo? -Juan suspiró y miró hacia el
mar-. Ya no me necesitas. Lo que necesitas es seguir encontrándote a tí
mismo, un poco más cada día; a ese verdadero e ilimitado Pedro Gaviota. El
es tu instructor. Tienes que comprenderle, y ponerlo en práctica.
Un momento mas tarde el cuerpo de Juan trepidó en el aire, resplandeciente,
y empezó a hacerse transparente.
-No dejes que se corran rumores tontos sobre mí, o que me hagan un dios.
¿De acuerdo, Pedro? Soy gaviota. Y quizá me encante volar...
-¡JUAN!
-Pobre Pedro. No creas lo que tus ojos te dicen. Sólo muestran limitaciones.
Mira con tu entendimiento, descubre lo que ya sabes, y hallarás la manera de
volar.
El resplandor se apagó. Y Juan Gaviota se desvaneció en el aire.
Después de un tiempo, Pedro Gaviota se obligó a remontar el espacio y se
enfrentó con un nuevo grupo de estudiantes, ansiosos de empezar su
primera lección.
-Para comenzar -dijo pesadamente-, tenéis que comprender que una gaviota
es una idea ilimitada de la libertad, una imagen de la Gran Gaviota, y todo
vuestro cuerpo, de extremo a extremo del ala, no es más que vuestro propio
pensamiento.
Los jóvenes lo miraron con extrañeza. ¡Vaya, hombre!, pensaron, eso no
suena a una norma para hacer un rizo...
Pedro suspiró y empezó otra vez:
-Hum... ah... muy bien -dijo, y les miró críticamente-. Empecemos con el
vuelo horizontal. -Y al decirlo, comprendió de pronto que, en verdad, su amigo no había sido más divino que el mismo Pedro.
¿No hay límites, Juan? pensó. Bueno, ¡llegará entonces el día en que me
apareceré en tu playa, y te enseñaré un par de cosas acerca del vuelo!
Y aunque intentó parecer adecuadamente severo ante sus alumnos, Pedro
Gaviota les vió de pronto tal y como eran realmente, sólo por un momento, y
más que gustarle, amó aquello que vió. ¿No hay límites, Juan?, pensó, y
sonrió. Su carrera hacia el aprendizaje había empezado...
Fin
HOLA INDIGO!
LOBOS CON PIEL DE OVEJAS
jueves, 27 de enero de 2011
viernes, 24 de diciembre de 2010
ANUNNAKI CREADORES DE LOS HUMANOS
Arriba representación de EA también llamado Enki, que tuvo una importancia crítica en la “Misión en la Tierra” de los Annunaki
Por supuesto, los llegados pertenecen a la casa real de Nibiru, son nobles, cuyas normas de sucesión y herencia, y las disputas por el mandato y el lugar en la jerarquía, ocasionan a lo largo de los cientos de miles de años, que narra el Libro mencionado, conflictos enconados y violentos donde hay asesinatos, destierros, castigos, diferencias de opinión y algunos conflictos bélicos con la Tierra con armas nucleares incluídas.
Estos seres provenientes de Nibiru, privilegiados que tuvieron la ocasión de conquistar un planeta aparentemente no habitado hasta entonces por vida inteligente, pero al mismo tiempo, y al parecer víctimas de un exilio forzoso motivado por el hecho de seguir proveyendo del oro necesario para la supervivencia de la atmósfera de su planeta amado de origen, no son representados como “malos” ni “buenos”; son capaces de una entrega extraordinaria, de hazañas increíbles, la culminación de las cuales es la creación de seres inteligentes, concebidos como “ayudantes” en la dura tarea de extraer el tan ansiado oro, a riesgo de saltarse algunas normas y leyes existentes en el Universo y convirtiéndose de esa forma en “creadores”, pero también conocedores de la envidia, la codicia, la ambición, la insatisfacción, la venganza, el odio y otros sentimientos considerados por nosotros como “humanos” y los cuales provocan divisiones entre dos clanes durante cientos de miles de años, el encabezado por Enki y el liderado por Enlil, su hermanastro.
Tres hermanos, Ea (luego llamado Enki), Enlil (señor de Mandato, a quien se asigna la Misión de la Tierra) y Ninki son los protagonistas principales de esta historia, los tres hijos de Anu, soberano de Nibiru.
El relato sencillamente narrado resume la historia de cientos de miles de años desde la Llegada de los Annunaki a la tierra hasta el ascenso de Marduk, el primogénito de Enki, al poder en Egipto. Ellos fueron los primeros “Annunaki ” que “llegaron a la Tierra del Cielo”. Su Misión y la de sus descendientes en la Tierra comenzó a complicarse seriamente cuando decidieron crear al “Trabajador Primitivo”, no sin antes sortear muchos obstáculos éticos, políticos y técnicos.
Lo importante sobre el origen de la humanidad es que es un hecho absolutamente único. Aparentemente, a juzgar por la crónica de Enki, nunca se había oido hablar del hecho de crear un ser de la nada ya que “todos los seres descienden de una simiente evolucionada a lo largo de eones”; pero la necesidad de forjar un Trabajador Primitivo, motivó que se diera via libre a una idea de Ea ( o Enki ) basada en poner la señal de los Annunaki a una simiente ya existente en la Tierra, homínidos que caminaban erectos en dos piernas hace 300.000 años, y que vivían entre los animales de las estepas.
Enki convenció a su hermano, Enlil, quien dirigía la “Misión en la Tierra” de llevar a cabo semejante idea con un argumento importante: no se trataba de crear esclavos, ya que la esclavitud había sido abolida en su propio planeta miles de años atrás, sino de crear “un ayudante”. No se trataba de crear un ser de la nada, algo en manos únicamente del Creador del Todo, sino de favorecer la evolución poniendo la marca de los Annunaki en seres homínidos propios de la Tierra. La idea de Enki no era crear una nueva criatura, sino “hacer más a su imagen y semejanza a una ya existente” con una sola gota de la existencia de los Annunaki.
No fue una decisión fácil. Se preguntaron si era Hado o Destino llevar a cabo tal plan y el Dios Creador de Todo daría el visto bueno a un plan para salvar de la destrucción a Nibiru o no. Pero al final se puso manos a la obra y de esta forma Enki, Ninki, su hermana y Ningishzidda, el hijo de Enki, comenzaron el proyecto. Se trataba de mezclar una hebra de la esencia del ser ya existente en la Tierra con la otra hebra de ADN del Annunaki.
Estos relatos tienen 6000 años de antigüedad y hablan claramente de un proceso de manipulación genética en el que se planeó el primer bebé probeta de la historia, empleando un óvulo de una madre homínida y fertilizando el óvulo con material genético (medido en proporciones exactas con objeto de conferirle la imagen, pero no todas las capacidades ni ciclo vital), para después insertarlo en una matriz Annunaki.
Tal y como se narra en el Libro Perdido de Enki, colocaron un óvulo de la hembra vípeda en un recipiente (probeta) de arcilla (de la Tierra, después de varias pruebas fallidas empleando material de cristal) y se mezcló con “objetos diminutos” con fórmulas que contenían la simiente Annunaki (en una clara referencia al ADN) y posteriomente, una vez fecundado el óvulo de la hembra vípeda lo colocaron en una matriz Annunaki, concretamente en la matriz de Ninki, la hermanastra de Enki, tras lo cual hubo concepción y ésta dio a luz un varón sano, sin pelo en el cuerpo, con los sentidos perfectos y capacidad para hablar, al que llamaron Adamu (el Adán del Antiguo Testamento).
Posteriormente Ninki se reunió con siete sanadoras Annunaki de la ciudad y les pidió que aceptaran la tarea de ser “matrices” para otros óvulos fecundados de la misma forma. Pero esta vez, colocaron óvulos de hembras vípedas y los fecundaron con la esencia (material genético) de Adamu, pronunciando una frase de encantamiento enlazando de esa forma la esencia del Cielo y de la Tierra por parentesco sanguíneo. Insertó los óvulos en matrices Annunaki y las Annunaki dieron a luz a siete trabajadores primitivos más.
Viendo que la tarea de crear un ejército de esta manera era demasiado ardua, decidieron crear a la contraparte femenina, a la que llamarían “Tiamat ” (con el mismo nombre de la Tierra primitiva antes del cataclismo) y esta vez cambiaron las esencias Annunaki para ajustarlas a este fin de creación de una fémina. La matriz de Tiamat esta vez fue la esposa de Enki, Ninti, quien estuvo encantada con esta tarea.
De esta forma, crearon más hembras posteriormente para que éstas se reprodujeran de forma natural con los varones ya creados; sin embargo observaron que no había procreación entre hombres y mujeres primitivos. Ninguna de ellas tenía descendencia; volvieron a repasar las “esencias” Annunaki empleadas (las hebras y componentes genéticos empleados para el proceso) y vieron que las esencias estaban dispuestas como 22 ramas en un Arbol de la Vida, pero no incluían la capacidad de procrear. Se puede inferir, por lo que viene a continuación, que se estaba produciendo un rechazo que impedía la procreación. Sin embargo, la presión por crear a “trabajadores primitivos” para extraer el oro de Africa era cada vez mayor. ¿Qué harían en este momento después de tanto trabajo empleado y de que Enlil aprobara a regañadientes la operación?.
Ningishzidda, el hijo de Enki, experto en estos temas, tenía la solución; tal y como se describe en “El Libro Perdido de Enki” durmió a Enki, Ninki, Adamu y Tiamat y extrajo de la costilla de Enki y Ninki su esencia vital y en la costilla de Adamu insertó la de Enki y en la de Tiamat la de Ninki, añadiendo al Arbol de la Vida dos ramas más con fuerzas procreadoras. Sin duda, todo ello tiene relaciòn con el relato de la costilla de Adan y Eva conocido por el Génesis y que muchos entendíamos como “mito” o “leyenda”. Parece estar describiendo algún tipo de implante que permitió que ese rechazo inmunitario que impidió la original descendencia fuera superado por medio de la inserción de material genético de dos seres productivos a dos seres sin capacidad de procreación.
Al igual que en el Antiguo Testamento, el texto sumerio recoge la idea de que a partir de ese momento, en que Adamu y Tiamat se “encontraron” y tomaron conciencia de su desnudez y de su feminidad y virilidad algo cambió por completo. Todo ello horrorizó a Enlil que creyó que se les había dado a esos seres creados, las últimas porciones de la “esencia vital” Annunaki y que quizás se les había conferido incluso sus ciclos vitales (de miles de años de vida) y la capacidad de autocuración y autoregeneración. Fue entonces cuando el hermano de Enki, Enlil, inseguro con el proyecto humano desde el principio, decretó que Adamu y Tamat se marcharan del Edin, donde hasta entonces estaban alejados del duro trabajo, pues el objetivo original era que permanecieran como “moldes” perfectos de la creación humana, sólo dedicados a la procreación. Fue Enlil quien decidió que fueran exiliados allí donde se les necesitaba, al Abzu (Afica Sudoriental) dedicados de pleno al trabajo de extraer el oro, como todos los demás humanos creados. De esta forma fueron expulsados del Edin.
Las alusiones a una “serpiente” maligna hacen una clara referencia al símbolo con que se representaba el propio Enki, conocedor de los secretos de la manipulacion genética y director de todo este proyecto de la creación del Trabajador Primitivo.
Y de esta forma la humanidad comenzó a proliferar; Adamu y Tiamat tienen tres hijos, y el relato de los acontecimientos que siguieron en gran medida están recogidos con mayor o menor fidelidad en el Antiguo Testamento, sin embargo, no eran los únicos que procreaban.
Enki siempre había sido conocido por sus dotes amorosas y la incontinencia de sus apetitos sexuales.
Una de las tablillas describe cómo Enki encuentra en el Edin dos hembras de gran atractivo y ambas procrean de él dando a luz uno cada uno de ellas: Adapa y Titi. Adapa, sumamente inteligente, se convierte en el primer hombre civilizado. Adapa y su hermanastra Titi a su vez se emparejan dando a luz a Kain y Abael (en clara referencia a Cain y Abel).
En el Antiguo Testamento podemos encontrar multitud de casos en los que el varón tiene por esposa a su hermanastra (es el caso de Abraham y Sara). Esto está íntimamente relacionado con la Ley de herencia de los Annunaki, así llamada, de la Simiente, que convierte en herederos legitimos a los hijos de la hermanastra, antes que al primogénito, si éste ha sido concebido por una mujer de otra clase social. Esta ley Annunaki marcó el destino de toda la Misión de la Tierra multitud de veces.
Arriba, la zona en amarillo es el origen de la civilización humana y el lugar donde los Annunaki crearon Eridú y el Edin.
Enki tuvo otro hijo más con otra terrestre, al que llaman Ziusudra (Noé). Después del gran Diluvio producido, tal y como describe una de las tablillas, por la cercanía de Nibiru y las inestabilidades creadas en la atmósfera de la Tierra, Enlil decreta el final de la Misión en la Tierra (en la forma en que se había llevado a cabo hasta el momento) y se niega a salvar a la humanidad; nunca había visto con buenos ojos el proyecto de creación humana y aprovecha el momento para obligar a todos por juramento a que ningún humano sea salvado de la catástrofe. Sin embargo, Enki, su hermano y creador intelectual del “trabajador primitivo” tiene una visión o sueño que le dice que debe salvar a Ziusudra, su hijo, dándole instrucciones claras sobre cómo construir una barcaza cerraza y sellada con pez, donde se colocan algunos pequeños animales (las esencias de otros mamíferos y plantas ya habían sido extraidas y conservadas por Enki para evitar el fin de la vida de la Tierra y poder reconstruir la vida tras el Diluvio). De esta forma, Ziusudra, así como algunos descendientes de Kain en otra parte del mundo, ya que habían sido desterrados del Edin tras el asesinato de Abael a manos de su hermano, se salvan del Diluvio.
¿Se han podido encontrar la prueba de alguno de estos hechos narrados en las tablillas sumerias?
Sorprendentemente sí y además no una ni dos, sino múltiples pruebas. He aquí sólo algunos de ellos:
1. Los descubrimientos de objetos estelares como satélites o planetas de nuestro Sistema Solar que se produjeron a finales del siglo XX ya se mencionaban en tablillas de miles de años de antigüedad (ver referencias “El Génesis Revisado”) demostrando que el conocimiento sumerio de nuestro Sistema Solar era muy superior al nuestro.
2. La naturaleza física y aspecto de algunos de los planetas de nuestro Sistema Solar, así como su composición, como es el caso de Urano, Neptuno o Júpiter ya se mencionaban en las tablillas sumerias (ver referencias “El Génesis Revisado”).
3. Hechos asombrosos como el descubrimiento del ADN mitocondrial han demostrado que todos provenimos de una misma “Eva” primitiva.
4. El laboratorio genético en el que Enki y su hermana Ninki trabajaron en el diseño de un trabajador primitivo que pudiera reproducirse se situó en el Abzu (Africa Suboriental) que fue el territorio que Anu, padre de Enki y Enlil le concedió para el mandadto a Enki en la Tierra, después de darle e Enlil el honor de ser “El Señor del Mandato” y gobernar en Eridú, ciudad donde se situó el primer Edén. El Abzu es el territorio de Africa Sudoriental que corresponde a Kenia, Etiopía y Somalia. Los últimos hallazgos científicos sitúan al primer Homo Sapiens Sapiens en Africa, en la región de Etiopía, hace unos 200.000 años.
¿Contradice todo esto plenamente a los conocedores del Antiguo Testamento que defienden el origen histórico de los hechos que narra?. No exactamente. En realidad, los primeros interesados en conocer el contenido e información de las tablillas sumerias deberían ser los propios defensores de la Biblia ( en particular el Antiguo Testamento ) y de la idea de que ésta refleja hechos históricos, especialmente en su versión hebrea, menos manipulada por posteriores interpretaciones linguísticas y religiosas. El mismo Sitchin asegura que “un día” de la Biblia equivale a 1000 años y que al margen de este hecho particular, relacionado con la cuenta sumeria, y a tener en cuenta, los hechos mencionados en el Antiguo Testamento son literales y son reflejo de acontecimientos ya recogidos en crónicas y tablillas sumerias.
Un ejemplo de mala interpretación que ha dado origen a muchos problemas es que la Biblia Hebrea recoge la palabra “Elohim” o “Dioses” (es una palabra plural), algo que no se respeta en las posteriores versiones cristianas y que modifica completamente el sentido original.
¿Quiere todo esto decir que Dios o Creador del Todo no existe?.
En absoluto, quiere decir lo que quiere decir, que nosotros no somos fruto de la evolución homínida, sino de una inteligencia superior, superior a la nuestra, no a la de Dios Creador del Universo. Eso lo tenían claro, y así lo reflejan las propias tablillas, hasta los propios protagonistas de esta historia, los Annunaki, que en muchas ocasiones se plantean si sus acciones serán del agrado de “Dios Creador de Todo”.
Por supuesto, lo que contradice plenamente el contenido de las tablillas sumerias es la natutaleza de la “autoría” de la obra en la Tierra o la naturaleza del “autor” o “autores”, tal y como la interpretan las tradiciones religiosas, es decir todo aquello que ha sido introducido en la mente religiosa a golpe de dogma de fé.
Uno de los pensamientos que me rondaron al leer esto es que, teniendo en cuenta esta crónica, nuestros orígenes iniciales, por lo tanto, son más Annunaki que terrestres; Si tenemos en cuenta que pocos sobrevieron al Diluvio Universal y que sólo Ziusudra y su prole (Noé, hijo de Enki con una terrestre que a su vez se había creado de Annunaki y vípeda homínida) entre muy pocos y contados pudo hacerlo, nos viene a decir, que el Padre Genético de toda la Humanidad es Enki, un ser Annunaki de una inteligencia y capacidades extraordinarias (recomiendo leer los libros para darse cuenta de hasta dónde llegaban/llegan estas capacidades de Enki en particular y en general en la raza Annunaki) , y que nuestro componente de “mamífero vípedo” es menor desde el punto de vista de la composición genética. La mitad de nuestra genética, a tenor de todo esto, es cien por cien Annunaki y la otra mitad es Annunaki en un porcentaje superior al cincuenta por ciento. Sin embargo, es cierto que no somos ni el pálido reflejo de lo que fueron los primeros humanos creados que, si bien no habían heredado la longevidad Annunaki, vivían, como bien atestigua el Antiguo Testamento cientos de años. Abraham vivió más de 900 años, sus hijos un poco menos y en cada generación el número de años hasta llegar a nuestros días ha sido menor. ¡Qué ironía que digamos a menudo que cada vez vivimos más años, gracias a los adelantos de la Ciencia!.
La duodécima tablilla habla de la designación, por parte de los líderes de la Misión Tierra, de tres regiones de civilización para la Humanidad. La primera región e instalaciones espaciales eran tierras de Enlil. La primera civilizacion del hombre comienza en la Primera Región, Sumeria. A Innana, nieta favorita de Anu, se le concede la tercera región, Valle del Indo.
Marduk se apodera de la Segunda Región, el Antiguo Egipto, depone a Ningishzidda (Thot) y se declara a sí mismo Ra, o dios supremo, dando inicio a una nueva religión, e inicia los reinados de los faraones. ¿Es entonces cuando comienza el reinado de la mentira en la Tierra con objeto de encerrar al humano creado en una concepción falsa de la realidad?.
Sabemos que los misterios que atesoran las sociedades secretas de la masonería tienen su raíz en el Antiguo Egipto y la época de los faraones y es sencillo poder imaginar que la clave de los misterios se encuentra en lo que ellos saben y los demás desconocemos, nuestro origen y la realidad que sin embargo nos gritan los protagonistas de todo esto desde el pasado plasmado en las tablillas sumerias.
Arriba representación en la cumbre de su gloria de Marduk/Ra
El Libro Perdido de Enki termina en sus últimas páginas con esta crónica:
“Babili, donde Marduk declaró la supremacía, se libró del Viento Maligno. Todas las tierras al sur de Babili fueron devoradas por el Viento Maligno; también alcanzó al corazón de la segunda región. (..) Enki le hizo considerar a Enlil el libramiento de Babili como un augurio divino. “El libramiento de Babili confirma que Marduk ha sido destinado para la supremacía” , así le dijo Enki a Enlil.
Babili es por supuesto Babilonia, y la tablilla marca el final de la crónica que comienza con la era de la supremacía de Marduk, que no era el heredero designado inicialmente para la Tierra en Babilonia y en la Tierra, sino Ninurta, hijo de Enlil, pero que el destino (¿Hado o Destino? se preguntaban los propios protagonistas) quiso que fuera finalmente el Heredero de la Misión.
El Viento Maligno es la traducción sumeria de las también llamadas “armas del terror” que fueron empleadas hace miles de años, como resultado de las disputas entre dos bandos y las múltiples ambiciones de unos y otros, armas nucleares, ni más, ni menos.
Las tablillas sumerias que hablan de los dioses Annunaki no son las únicas en mencionar el uso de armas nucleares en la antigüedad.
Una gran capa de cenizas radioactivas fue encontrada en Rajasthan, India en 1992, cubriendo un área de unos ocho kilómetros cuadrados, a 16 kilómetros al oeste de Jodhpur. La radiación es tan intensa que aún contamina la zona.
El Mahabharata describe con precisión un acontecimiento de este tipo: “Un único proyectil cargado con todo el poder del Universo… Una columna incandescente de humo y llamas tan brillante como 10.000 soles se elevó en todo su esplendor… era un arma desconocida, un rayo de hierro, un gigantesco mensajero de muerte que redujo a cenizas a una raza entera”.
Marduk y su ciudad Babili, no se vieron afectadas por esta catástrofe nuclear lo que originó su designación como heredero de la Misión en la Tierra. Muy probablemente la esposa de Lot no fue convertida en sal por el castigo de “Dios” al desobedecer su orden, sino que fue convertida en polvo como consecuencia de una explosión nuclear. El Libro de Enki refleja que más bien los “dioses” se lamentaron amargamente de la suerte que habían corrido las ciudades de la Tierra civilizada por las deflagraciones nucleares que nunca tuvieron que haber ocurrido; de hecho, no fueron resultado de una decisión consciente o meditada, sino que se produjo un error de cálculo con unas armas que nunca debieron haberse encontrado en la Tierra y que estaban aquí como consecuencia del mismo origen de la Misión en la Tierra; durante cientos de miles de años estuvieron escondidas para que no fueran usadas, y como puede imaginarse, quien lo hizo finalmente no era plenamente consciente de los efectos que aquello iba a acarrear.
Cuando vemos a algunos líderes mundiales, asociados a altos grados de la masonería y las sociedades secretas, rezar ante el Antiguo Testamento nos preguntamos qué es lo que realmente les cruza por la mente. ¿Son éstos ajenos a todo esto que relatan las tablillas sumerias?. ¿Se trata sólo de hipocresía o están elevando oraciones en honor a seres inteligentes que han marcado nuestro pasado y presente hasta un punto difícil de asumir, pero que no son El Dios Creador de Todo, y cuya historia recoge en parte de el Antiguo Testamento y cuya clave de lectura tienen aquellos que conocen los misterios?. ¿Son estos, parte de los secretos que desvelan determinados niveles y ritos de la masonería?.
Algunas reflexiones personales:
Si la datación y el origen sumerio de las tablillas sumerias es incontestable;
Si ninguna autoridad científica, versada en idiomas de la antigüedad ha contradicho jamás una coma de las traducciones de Sitchin.
Si jamás se ha negado el origen milenario de las tablillas sumerias, que hoy están expuestas en algunos prestigiosos museos del mundo;
Dado que multitud de hechos que narran las tablillas han sido posteriormente verificados y encontrados correctos por nuestros conocimientos científicos;
¿Acaso no estamos obligados a considerar esta visión sobre nuestro origen y el pasado de la Tierra? . La dificultad para asumirlos en su totalidad ciertamente es inmensa, en particular el hecho de asumir que podríamos ser producto de la manipulación genética por parte de seres más inteligentes, y diseñados “a imagen y semejanza” de seres superiores en inteligencia, desarrollo tecnológico y civilización y con conocimiento profundo de la genética y la naturaleza.
Si tenemos en cuenta la capacidad que tenemos de modificar nuestra propia genética con nuestro pensamiento o campo infórmatico a nuestro alrededor, y el hecho de que, como consecuencia, se produzca una selectiva impresión de nuestros genes a partir de nuestras propias creencias, me atrevo a concluir que la humanidad está “atrayendo” o “expresando” su parte más homínida en detrimento de otras menos animales y más interesantes en cuanto al potencial de creación y creatividad innatas, y que sin embargo están presentes en nuestros genes desde el comienzo de la humanidad, ya que nada se crea ni se destruye, solamente se transforma, de manera que ese potencial inconmensurable está ahí. ¿No es este también el objetivo de Matrix?.
Por otro lado, ¿resulta todo esto más dificil de asumir que el hecho de que somos producto de una evolución de seres homínidos con los que aun compartimos espacio en la Tierra, incapaces de hablar o de destreza digital por simpáticos y “monos” que nos parezcan?.
Todo depende del cristal con que se mire. Pero estamos en el momento exacto en que merece la pena que consideremos todo esto para nuestro bien ya que el conocimiento ha sido desvelado y está a nuestro alcance. No podemos seguir ignorándolo.
Incluso si asumimos todo esto, me parece evidente que tampoco esta verdad refleja Toda la Verdad, sino que estos hechos históricos se enmarcan en otra Verdad de una dimensión aun superior. Como dice B. Marciniak en “Mensajeros del Alba”.
“Los planificadores originales de la Tierra pertenecían a la Familia de la Luz (que es información) y decidieron que la Tierra fuese una biblioteca cósmica. Civilizaciones nacieron en la Tierra hace 500.000 años y yacen bajos los hielos de la Antártica. Ciertos dioses creadores (en clara referencia a los Annunaki) llegaron para apoderarse de esta biblioteca viviente hace 300.000 años, hubo lucha y ganaron. Estos nuevos dueños no querían que la especie humana tuviera acceso a la información. La humanidad es un experimento. Fue diseñada como casi todo lo que existe en la Creación. El Creador hizo brotar de sí energías, a quienes dotó de los mismos dones que poseía. Estas energías, que llamaremos ‘dioses’, empezaron a probar sus dones. Estos nuevos dueños eran conocedores de la ingeniería genética, y sabían que la conciencia existe en todas las cosas, así que ajustaron las energías electromagnéticas de la conciencia para que vibrara a cierta frecuencia. Los nuevos dueños se nutrían del temor y del caos. Reestructuraron el ADN para que el hombre funcionara dentro de una escala limitada; el ser humano original tenía doce filamentos, contribución de doce civilizaciones, estos nuevos dueños lo redujeron a dos. Se rodeó al planeta de un cerco desde el cual se controlaba la frecuencia de los humanos para ser modificados. Este cerco impedía que la Luz llegara como antes. Y cuando lograban pasar la barrera no había respuesta en la Tierra, pues los humanos estaban desconectados. La mayor tiranía en una sociedad no es el control por la ley marcial, sino la manipulación psicológica de la conciencia, de manera que los que viven dentro de esa realidad ni se dan cuenta que están prisioneros. Ni saben que existe otra cosa fuera de ellos. Ustedes han estado controlados como ovejas en el redil por quienes se sienten vuestros dueños, desde el gobierno y el establecimiento de los que están en el espacio.”
Por supuesto, los llegados pertenecen a la casa real de Nibiru, son nobles, cuyas normas de sucesión y herencia, y las disputas por el mandato y el lugar en la jerarquía, ocasionan a lo largo de los cientos de miles de años, que narra el Libro mencionado, conflictos enconados y violentos donde hay asesinatos, destierros, castigos, diferencias de opinión y algunos conflictos bélicos con la Tierra con armas nucleares incluídas.
Estos seres provenientes de Nibiru, privilegiados que tuvieron la ocasión de conquistar un planeta aparentemente no habitado hasta entonces por vida inteligente, pero al mismo tiempo, y al parecer víctimas de un exilio forzoso motivado por el hecho de seguir proveyendo del oro necesario para la supervivencia de la atmósfera de su planeta amado de origen, no son representados como “malos” ni “buenos”; son capaces de una entrega extraordinaria, de hazañas increíbles, la culminación de las cuales es la creación de seres inteligentes, concebidos como “ayudantes” en la dura tarea de extraer el tan ansiado oro, a riesgo de saltarse algunas normas y leyes existentes en el Universo y convirtiéndose de esa forma en “creadores”, pero también conocedores de la envidia, la codicia, la ambición, la insatisfacción, la venganza, el odio y otros sentimientos considerados por nosotros como “humanos” y los cuales provocan divisiones entre dos clanes durante cientos de miles de años, el encabezado por Enki y el liderado por Enlil, su hermanastro.
Tres hermanos, Ea (luego llamado Enki), Enlil (señor de Mandato, a quien se asigna la Misión de la Tierra) y Ninki son los protagonistas principales de esta historia, los tres hijos de Anu, soberano de Nibiru.
El relato sencillamente narrado resume la historia de cientos de miles de años desde la Llegada de los Annunaki a la tierra hasta el ascenso de Marduk, el primogénito de Enki, al poder en Egipto. Ellos fueron los primeros “Annunaki ” que “llegaron a la Tierra del Cielo”. Su Misión y la de sus descendientes en la Tierra comenzó a complicarse seriamente cuando decidieron crear al “Trabajador Primitivo”, no sin antes sortear muchos obstáculos éticos, políticos y técnicos.
Lo importante sobre el origen de la humanidad es que es un hecho absolutamente único. Aparentemente, a juzgar por la crónica de Enki, nunca se había oido hablar del hecho de crear un ser de la nada ya que “todos los seres descienden de una simiente evolucionada a lo largo de eones”; pero la necesidad de forjar un Trabajador Primitivo, motivó que se diera via libre a una idea de Ea ( o Enki ) basada en poner la señal de los Annunaki a una simiente ya existente en la Tierra, homínidos que caminaban erectos en dos piernas hace 300.000 años, y que vivían entre los animales de las estepas.
Enki convenció a su hermano, Enlil, quien dirigía la “Misión en la Tierra” de llevar a cabo semejante idea con un argumento importante: no se trataba de crear esclavos, ya que la esclavitud había sido abolida en su propio planeta miles de años atrás, sino de crear “un ayudante”. No se trataba de crear un ser de la nada, algo en manos únicamente del Creador del Todo, sino de favorecer la evolución poniendo la marca de los Annunaki en seres homínidos propios de la Tierra. La idea de Enki no era crear una nueva criatura, sino “hacer más a su imagen y semejanza a una ya existente” con una sola gota de la existencia de los Annunaki.
No fue una decisión fácil. Se preguntaron si era Hado o Destino llevar a cabo tal plan y el Dios Creador de Todo daría el visto bueno a un plan para salvar de la destrucción a Nibiru o no. Pero al final se puso manos a la obra y de esta forma Enki, Ninki, su hermana y Ningishzidda, el hijo de Enki, comenzaron el proyecto. Se trataba de mezclar una hebra de la esencia del ser ya existente en la Tierra con la otra hebra de ADN del Annunaki.
Estos relatos tienen 6000 años de antigüedad y hablan claramente de un proceso de manipulación genética en el que se planeó el primer bebé probeta de la historia, empleando un óvulo de una madre homínida y fertilizando el óvulo con material genético (medido en proporciones exactas con objeto de conferirle la imagen, pero no todas las capacidades ni ciclo vital), para después insertarlo en una matriz Annunaki.
Tal y como se narra en el Libro Perdido de Enki, colocaron un óvulo de la hembra vípeda en un recipiente (probeta) de arcilla (de la Tierra, después de varias pruebas fallidas empleando material de cristal) y se mezcló con “objetos diminutos” con fórmulas que contenían la simiente Annunaki (en una clara referencia al ADN) y posteriomente, una vez fecundado el óvulo de la hembra vípeda lo colocaron en una matriz Annunaki, concretamente en la matriz de Ninki, la hermanastra de Enki, tras lo cual hubo concepción y ésta dio a luz un varón sano, sin pelo en el cuerpo, con los sentidos perfectos y capacidad para hablar, al que llamaron Adamu (el Adán del Antiguo Testamento).
Posteriormente Ninki se reunió con siete sanadoras Annunaki de la ciudad y les pidió que aceptaran la tarea de ser “matrices” para otros óvulos fecundados de la misma forma. Pero esta vez, colocaron óvulos de hembras vípedas y los fecundaron con la esencia (material genético) de Adamu, pronunciando una frase de encantamiento enlazando de esa forma la esencia del Cielo y de la Tierra por parentesco sanguíneo. Insertó los óvulos en matrices Annunaki y las Annunaki dieron a luz a siete trabajadores primitivos más.
Viendo que la tarea de crear un ejército de esta manera era demasiado ardua, decidieron crear a la contraparte femenina, a la que llamarían “Tiamat ” (con el mismo nombre de la Tierra primitiva antes del cataclismo) y esta vez cambiaron las esencias Annunaki para ajustarlas a este fin de creación de una fémina. La matriz de Tiamat esta vez fue la esposa de Enki, Ninti, quien estuvo encantada con esta tarea.
De esta forma, crearon más hembras posteriormente para que éstas se reprodujeran de forma natural con los varones ya creados; sin embargo observaron que no había procreación entre hombres y mujeres primitivos. Ninguna de ellas tenía descendencia; volvieron a repasar las “esencias” Annunaki empleadas (las hebras y componentes genéticos empleados para el proceso) y vieron que las esencias estaban dispuestas como 22 ramas en un Arbol de la Vida, pero no incluían la capacidad de procrear. Se puede inferir, por lo que viene a continuación, que se estaba produciendo un rechazo que impedía la procreación. Sin embargo, la presión por crear a “trabajadores primitivos” para extraer el oro de Africa era cada vez mayor. ¿Qué harían en este momento después de tanto trabajo empleado y de que Enlil aprobara a regañadientes la operación?.
Ningishzidda, el hijo de Enki, experto en estos temas, tenía la solución; tal y como se describe en “El Libro Perdido de Enki” durmió a Enki, Ninki, Adamu y Tiamat y extrajo de la costilla de Enki y Ninki su esencia vital y en la costilla de Adamu insertó la de Enki y en la de Tiamat la de Ninki, añadiendo al Arbol de la Vida dos ramas más con fuerzas procreadoras. Sin duda, todo ello tiene relaciòn con el relato de la costilla de Adan y Eva conocido por el Génesis y que muchos entendíamos como “mito” o “leyenda”. Parece estar describiendo algún tipo de implante que permitió que ese rechazo inmunitario que impidió la original descendencia fuera superado por medio de la inserción de material genético de dos seres productivos a dos seres sin capacidad de procreación.
Al igual que en el Antiguo Testamento, el texto sumerio recoge la idea de que a partir de ese momento, en que Adamu y Tiamat se “encontraron” y tomaron conciencia de su desnudez y de su feminidad y virilidad algo cambió por completo. Todo ello horrorizó a Enlil que creyó que se les había dado a esos seres creados, las últimas porciones de la “esencia vital” Annunaki y que quizás se les había conferido incluso sus ciclos vitales (de miles de años de vida) y la capacidad de autocuración y autoregeneración. Fue entonces cuando el hermano de Enki, Enlil, inseguro con el proyecto humano desde el principio, decretó que Adamu y Tamat se marcharan del Edin, donde hasta entonces estaban alejados del duro trabajo, pues el objetivo original era que permanecieran como “moldes” perfectos de la creación humana, sólo dedicados a la procreación. Fue Enlil quien decidió que fueran exiliados allí donde se les necesitaba, al Abzu (Afica Sudoriental) dedicados de pleno al trabajo de extraer el oro, como todos los demás humanos creados. De esta forma fueron expulsados del Edin.
Las alusiones a una “serpiente” maligna hacen una clara referencia al símbolo con que se representaba el propio Enki, conocedor de los secretos de la manipulacion genética y director de todo este proyecto de la creación del Trabajador Primitivo.
Y de esta forma la humanidad comenzó a proliferar; Adamu y Tiamat tienen tres hijos, y el relato de los acontecimientos que siguieron en gran medida están recogidos con mayor o menor fidelidad en el Antiguo Testamento, sin embargo, no eran los únicos que procreaban.
Enki siempre había sido conocido por sus dotes amorosas y la incontinencia de sus apetitos sexuales.
Una de las tablillas describe cómo Enki encuentra en el Edin dos hembras de gran atractivo y ambas procrean de él dando a luz uno cada uno de ellas: Adapa y Titi. Adapa, sumamente inteligente, se convierte en el primer hombre civilizado. Adapa y su hermanastra Titi a su vez se emparejan dando a luz a Kain y Abael (en clara referencia a Cain y Abel).
En el Antiguo Testamento podemos encontrar multitud de casos en los que el varón tiene por esposa a su hermanastra (es el caso de Abraham y Sara). Esto está íntimamente relacionado con la Ley de herencia de los Annunaki, así llamada, de la Simiente, que convierte en herederos legitimos a los hijos de la hermanastra, antes que al primogénito, si éste ha sido concebido por una mujer de otra clase social. Esta ley Annunaki marcó el destino de toda la Misión de la Tierra multitud de veces.
Arriba, la zona en amarillo es el origen de la civilización humana y el lugar donde los Annunaki crearon Eridú y el Edin.
Enki tuvo otro hijo más con otra terrestre, al que llaman Ziusudra (Noé). Después del gran Diluvio producido, tal y como describe una de las tablillas, por la cercanía de Nibiru y las inestabilidades creadas en la atmósfera de la Tierra, Enlil decreta el final de la Misión en la Tierra (en la forma en que se había llevado a cabo hasta el momento) y se niega a salvar a la humanidad; nunca había visto con buenos ojos el proyecto de creación humana y aprovecha el momento para obligar a todos por juramento a que ningún humano sea salvado de la catástrofe. Sin embargo, Enki, su hermano y creador intelectual del “trabajador primitivo” tiene una visión o sueño que le dice que debe salvar a Ziusudra, su hijo, dándole instrucciones claras sobre cómo construir una barcaza cerraza y sellada con pez, donde se colocan algunos pequeños animales (las esencias de otros mamíferos y plantas ya habían sido extraidas y conservadas por Enki para evitar el fin de la vida de la Tierra y poder reconstruir la vida tras el Diluvio). De esta forma, Ziusudra, así como algunos descendientes de Kain en otra parte del mundo, ya que habían sido desterrados del Edin tras el asesinato de Abael a manos de su hermano, se salvan del Diluvio.
¿Se han podido encontrar la prueba de alguno de estos hechos narrados en las tablillas sumerias?
Sorprendentemente sí y además no una ni dos, sino múltiples pruebas. He aquí sólo algunos de ellos:
1. Los descubrimientos de objetos estelares como satélites o planetas de nuestro Sistema Solar que se produjeron a finales del siglo XX ya se mencionaban en tablillas de miles de años de antigüedad (ver referencias “El Génesis Revisado”) demostrando que el conocimiento sumerio de nuestro Sistema Solar era muy superior al nuestro.
2. La naturaleza física y aspecto de algunos de los planetas de nuestro Sistema Solar, así como su composición, como es el caso de Urano, Neptuno o Júpiter ya se mencionaban en las tablillas sumerias (ver referencias “El Génesis Revisado”).
3. Hechos asombrosos como el descubrimiento del ADN mitocondrial han demostrado que todos provenimos de una misma “Eva” primitiva.
4. El laboratorio genético en el que Enki y su hermana Ninki trabajaron en el diseño de un trabajador primitivo que pudiera reproducirse se situó en el Abzu (Africa Suboriental) que fue el territorio que Anu, padre de Enki y Enlil le concedió para el mandadto a Enki en la Tierra, después de darle e Enlil el honor de ser “El Señor del Mandato” y gobernar en Eridú, ciudad donde se situó el primer Edén. El Abzu es el territorio de Africa Sudoriental que corresponde a Kenia, Etiopía y Somalia. Los últimos hallazgos científicos sitúan al primer Homo Sapiens Sapiens en Africa, en la región de Etiopía, hace unos 200.000 años.
¿Contradice todo esto plenamente a los conocedores del Antiguo Testamento que defienden el origen histórico de los hechos que narra?. No exactamente. En realidad, los primeros interesados en conocer el contenido e información de las tablillas sumerias deberían ser los propios defensores de la Biblia ( en particular el Antiguo Testamento ) y de la idea de que ésta refleja hechos históricos, especialmente en su versión hebrea, menos manipulada por posteriores interpretaciones linguísticas y religiosas. El mismo Sitchin asegura que “un día” de la Biblia equivale a 1000 años y que al margen de este hecho particular, relacionado con la cuenta sumeria, y a tener en cuenta, los hechos mencionados en el Antiguo Testamento son literales y son reflejo de acontecimientos ya recogidos en crónicas y tablillas sumerias.
Un ejemplo de mala interpretación que ha dado origen a muchos problemas es que la Biblia Hebrea recoge la palabra “Elohim” o “Dioses” (es una palabra plural), algo que no se respeta en las posteriores versiones cristianas y que modifica completamente el sentido original.
¿Quiere todo esto decir que Dios o Creador del Todo no existe?.
En absoluto, quiere decir lo que quiere decir, que nosotros no somos fruto de la evolución homínida, sino de una inteligencia superior, superior a la nuestra, no a la de Dios Creador del Universo. Eso lo tenían claro, y así lo reflejan las propias tablillas, hasta los propios protagonistas de esta historia, los Annunaki, que en muchas ocasiones se plantean si sus acciones serán del agrado de “Dios Creador de Todo”.
Por supuesto, lo que contradice plenamente el contenido de las tablillas sumerias es la natutaleza de la “autoría” de la obra en la Tierra o la naturaleza del “autor” o “autores”, tal y como la interpretan las tradiciones religiosas, es decir todo aquello que ha sido introducido en la mente religiosa a golpe de dogma de fé.
Uno de los pensamientos que me rondaron al leer esto es que, teniendo en cuenta esta crónica, nuestros orígenes iniciales, por lo tanto, son más Annunaki que terrestres; Si tenemos en cuenta que pocos sobrevieron al Diluvio Universal y que sólo Ziusudra y su prole (Noé, hijo de Enki con una terrestre que a su vez se había creado de Annunaki y vípeda homínida) entre muy pocos y contados pudo hacerlo, nos viene a decir, que el Padre Genético de toda la Humanidad es Enki, un ser Annunaki de una inteligencia y capacidades extraordinarias (recomiendo leer los libros para darse cuenta de hasta dónde llegaban/llegan estas capacidades de Enki en particular y en general en la raza Annunaki) , y que nuestro componente de “mamífero vípedo” es menor desde el punto de vista de la composición genética. La mitad de nuestra genética, a tenor de todo esto, es cien por cien Annunaki y la otra mitad es Annunaki en un porcentaje superior al cincuenta por ciento. Sin embargo, es cierto que no somos ni el pálido reflejo de lo que fueron los primeros humanos creados que, si bien no habían heredado la longevidad Annunaki, vivían, como bien atestigua el Antiguo Testamento cientos de años. Abraham vivió más de 900 años, sus hijos un poco menos y en cada generación el número de años hasta llegar a nuestros días ha sido menor. ¡Qué ironía que digamos a menudo que cada vez vivimos más años, gracias a los adelantos de la Ciencia!.
La duodécima tablilla habla de la designación, por parte de los líderes de la Misión Tierra, de tres regiones de civilización para la Humanidad. La primera región e instalaciones espaciales eran tierras de Enlil. La primera civilizacion del hombre comienza en la Primera Región, Sumeria. A Innana, nieta favorita de Anu, se le concede la tercera región, Valle del Indo.
Marduk se apodera de la Segunda Región, el Antiguo Egipto, depone a Ningishzidda (Thot) y se declara a sí mismo Ra, o dios supremo, dando inicio a una nueva religión, e inicia los reinados de los faraones. ¿Es entonces cuando comienza el reinado de la mentira en la Tierra con objeto de encerrar al humano creado en una concepción falsa de la realidad?.
Sabemos que los misterios que atesoran las sociedades secretas de la masonería tienen su raíz en el Antiguo Egipto y la época de los faraones y es sencillo poder imaginar que la clave de los misterios se encuentra en lo que ellos saben y los demás desconocemos, nuestro origen y la realidad que sin embargo nos gritan los protagonistas de todo esto desde el pasado plasmado en las tablillas sumerias.
Arriba representación en la cumbre de su gloria de Marduk/Ra
El Libro Perdido de Enki termina en sus últimas páginas con esta crónica:
“Babili, donde Marduk declaró la supremacía, se libró del Viento Maligno. Todas las tierras al sur de Babili fueron devoradas por el Viento Maligno; también alcanzó al corazón de la segunda región. (..) Enki le hizo considerar a Enlil el libramiento de Babili como un augurio divino. “El libramiento de Babili confirma que Marduk ha sido destinado para la supremacía” , así le dijo Enki a Enlil.
Babili es por supuesto Babilonia, y la tablilla marca el final de la crónica que comienza con la era de la supremacía de Marduk, que no era el heredero designado inicialmente para la Tierra en Babilonia y en la Tierra, sino Ninurta, hijo de Enlil, pero que el destino (¿Hado o Destino? se preguntaban los propios protagonistas) quiso que fuera finalmente el Heredero de la Misión.
El Viento Maligno es la traducción sumeria de las también llamadas “armas del terror” que fueron empleadas hace miles de años, como resultado de las disputas entre dos bandos y las múltiples ambiciones de unos y otros, armas nucleares, ni más, ni menos.
Las tablillas sumerias que hablan de los dioses Annunaki no son las únicas en mencionar el uso de armas nucleares en la antigüedad.
Una gran capa de cenizas radioactivas fue encontrada en Rajasthan, India en 1992, cubriendo un área de unos ocho kilómetros cuadrados, a 16 kilómetros al oeste de Jodhpur. La radiación es tan intensa que aún contamina la zona.
El Mahabharata describe con precisión un acontecimiento de este tipo: “Un único proyectil cargado con todo el poder del Universo… Una columna incandescente de humo y llamas tan brillante como 10.000 soles se elevó en todo su esplendor… era un arma desconocida, un rayo de hierro, un gigantesco mensajero de muerte que redujo a cenizas a una raza entera”.
Marduk y su ciudad Babili, no se vieron afectadas por esta catástrofe nuclear lo que originó su designación como heredero de la Misión en la Tierra. Muy probablemente la esposa de Lot no fue convertida en sal por el castigo de “Dios” al desobedecer su orden, sino que fue convertida en polvo como consecuencia de una explosión nuclear. El Libro de Enki refleja que más bien los “dioses” se lamentaron amargamente de la suerte que habían corrido las ciudades de la Tierra civilizada por las deflagraciones nucleares que nunca tuvieron que haber ocurrido; de hecho, no fueron resultado de una decisión consciente o meditada, sino que se produjo un error de cálculo con unas armas que nunca debieron haberse encontrado en la Tierra y que estaban aquí como consecuencia del mismo origen de la Misión en la Tierra; durante cientos de miles de años estuvieron escondidas para que no fueran usadas, y como puede imaginarse, quien lo hizo finalmente no era plenamente consciente de los efectos que aquello iba a acarrear.
Cuando vemos a algunos líderes mundiales, asociados a altos grados de la masonería y las sociedades secretas, rezar ante el Antiguo Testamento nos preguntamos qué es lo que realmente les cruza por la mente. ¿Son éstos ajenos a todo esto que relatan las tablillas sumerias?. ¿Se trata sólo de hipocresía o están elevando oraciones en honor a seres inteligentes que han marcado nuestro pasado y presente hasta un punto difícil de asumir, pero que no son El Dios Creador de Todo, y cuya historia recoge en parte de el Antiguo Testamento y cuya clave de lectura tienen aquellos que conocen los misterios?. ¿Son estos, parte de los secretos que desvelan determinados niveles y ritos de la masonería?.
Algunas reflexiones personales:
Si la datación y el origen sumerio de las tablillas sumerias es incontestable;
Si ninguna autoridad científica, versada en idiomas de la antigüedad ha contradicho jamás una coma de las traducciones de Sitchin.
Si jamás se ha negado el origen milenario de las tablillas sumerias, que hoy están expuestas en algunos prestigiosos museos del mundo;
Dado que multitud de hechos que narran las tablillas han sido posteriormente verificados y encontrados correctos por nuestros conocimientos científicos;
¿Acaso no estamos obligados a considerar esta visión sobre nuestro origen y el pasado de la Tierra? . La dificultad para asumirlos en su totalidad ciertamente es inmensa, en particular el hecho de asumir que podríamos ser producto de la manipulación genética por parte de seres más inteligentes, y diseñados “a imagen y semejanza” de seres superiores en inteligencia, desarrollo tecnológico y civilización y con conocimiento profundo de la genética y la naturaleza.
Si tenemos en cuenta la capacidad que tenemos de modificar nuestra propia genética con nuestro pensamiento o campo infórmatico a nuestro alrededor, y el hecho de que, como consecuencia, se produzca una selectiva impresión de nuestros genes a partir de nuestras propias creencias, me atrevo a concluir que la humanidad está “atrayendo” o “expresando” su parte más homínida en detrimento de otras menos animales y más interesantes en cuanto al potencial de creación y creatividad innatas, y que sin embargo están presentes en nuestros genes desde el comienzo de la humanidad, ya que nada se crea ni se destruye, solamente se transforma, de manera que ese potencial inconmensurable está ahí. ¿No es este también el objetivo de Matrix?.
Por otro lado, ¿resulta todo esto más dificil de asumir que el hecho de que somos producto de una evolución de seres homínidos con los que aun compartimos espacio en la Tierra, incapaces de hablar o de destreza digital por simpáticos y “monos” que nos parezcan?.
Todo depende del cristal con que se mire. Pero estamos en el momento exacto en que merece la pena que consideremos todo esto para nuestro bien ya que el conocimiento ha sido desvelado y está a nuestro alcance. No podemos seguir ignorándolo.
Incluso si asumimos todo esto, me parece evidente que tampoco esta verdad refleja Toda la Verdad, sino que estos hechos históricos se enmarcan en otra Verdad de una dimensión aun superior. Como dice B. Marciniak en “Mensajeros del Alba”.
“Los planificadores originales de la Tierra pertenecían a la Familia de la Luz (que es información) y decidieron que la Tierra fuese una biblioteca cósmica. Civilizaciones nacieron en la Tierra hace 500.000 años y yacen bajos los hielos de la Antártica. Ciertos dioses creadores (en clara referencia a los Annunaki) llegaron para apoderarse de esta biblioteca viviente hace 300.000 años, hubo lucha y ganaron. Estos nuevos dueños no querían que la especie humana tuviera acceso a la información. La humanidad es un experimento. Fue diseñada como casi todo lo que existe en la Creación. El Creador hizo brotar de sí energías, a quienes dotó de los mismos dones que poseía. Estas energías, que llamaremos ‘dioses’, empezaron a probar sus dones. Estos nuevos dueños eran conocedores de la ingeniería genética, y sabían que la conciencia existe en todas las cosas, así que ajustaron las energías electromagnéticas de la conciencia para que vibrara a cierta frecuencia. Los nuevos dueños se nutrían del temor y del caos. Reestructuraron el ADN para que el hombre funcionara dentro de una escala limitada; el ser humano original tenía doce filamentos, contribución de doce civilizaciones, estos nuevos dueños lo redujeron a dos. Se rodeó al planeta de un cerco desde el cual se controlaba la frecuencia de los humanos para ser modificados. Este cerco impedía que la Luz llegara como antes. Y cuando lograban pasar la barrera no había respuesta en la Tierra, pues los humanos estaban desconectados. La mayor tiranía en una sociedad no es el control por la ley marcial, sino la manipulación psicológica de la conciencia, de manera que los que viven dentro de esa realidad ni se dan cuenta que están prisioneros. Ni saben que existe otra cosa fuera de ellos. Ustedes han estado controlados como ovejas en el redil por quienes se sienten vuestros dueños, desde el gobierno y el establecimiento de los que están en el espacio.”
sábado, 27 de noviembre de 2010
entrevista al señor Jose Menuel Piedrafita Moreno
Los Niños Indigo
José Manuel Piedrafita Moreno
Nació en Jaca, provincia de Huesca (España)
Es profesor de Técnica Vocal. Tiene títulos de Educador y Profesor de inglés como lengua extranjera (TEFL).
Trabajó dando clases de inglés, español, técnica vocal y maquillaje.
¿Cuál es la misión principal que tiene un índigo?
Los índigos para definir su misión habría que decir algunas cositas antes. Ellos al tener una vibración y características diferentes, se comportan de una manera distinta. Necesitan otras pautas sociales más humanas, más amplias. Su misión principal es cambiar la sociedad. Son rompedores de sistemas, cambian la sociedad para que el planeta esté listo para la nueva remesa de niños que está viniendo que son los niños cristal. Esa es su misión, ser puente y hacer un mundo más apropiado para lo que va a venir después.
¿No cree que el término índigo es separatista en algún punto?
A mí me gusta que la gente los reconozca no que los clasifique. Si tu hablas francés no te clasifico como que hablas francés. Simplemente reconocer para actuar en consecuencia.
Tengo entendido que usted se auto proclamó índigo, quisiera saber, ¿cómo se enteró?
Estaba haciendo de intérprete en un taller. Una escritora canalizadora de Canadá, Liz que es una bellísima persona, me dijo: “eres el índigo más viejo que conozco....” Y pensé,.qué es ser índigo? Desde los 12 años iba buscando en espiritualidad, que ha sido siempre y sigue siendo parte de mi vida. Entonces empecé a buscar en Internet, y encontré mucho material en inglés. A partir de allí fue cuando decidí armar mi página web y comenzar con el tema.
¿Y qué impacto le causó saber que era índigo, cuál fue la primera sensación que experimentó?
La primera sensación, es como si toda mi vida me hubiera preparado para este momento, toda mi vida de aprender muchas cosas diferentes y estar con mucha gente diferente. Es como si hubiera estado en una gran escuela para después poder desarrollar este trabajo.
¿Un índigo no se reconoce a sí mismo como índigo?
Hombre!! Por ejemplo tú estás hablando toda la vida un idioma pero nadie te dice qué idioma es, si es francés, inglés o alemán, ¿cómo vas a reconocer si no sabes realmente ni que existe? A los índigo se los ha estado llamado los niños de las estrellas, los niños web, los niños del nuevo milenio, pero no había información concreta hasta el momento de que ha pasado realmente o que la persona se tenga que enterar.
Si los índigo son una vibración diferente, se podría poner nombre a esa frecuencia?
Para mí es una vibración rompedora que cambia todos los sistemas. No le pongo nombre, es simplemente una etapa evolutiva.
Un índigo reconoce a otro índigo? Normalmente cuando tú hablas el mismo idioma te juntas verdad? Si viajas a un país extranjero te juntarás con la gente que hable el idioma que tú hables.
Los niños de la misma vibración simplemente por simpatía se unen, no porque se reconozcan. Se reconocen su ser interior, es una persona que te cae bien.
Recién pensaba en la persona que de alguna manera le dijo a usted que era índigo y me imaginé a mí misma en una situación similar, sentada y que de repente venga alguien y me diga que provengo de un sistema solar diferente y que....
Un momentito.... yo no provengo de ningún sitio, soy una persona que está viviendo en la Tierra y soy de aquí. Se dice que los índigos provenimos de muchas partes, yo por ahora estoy en un cuerpo físico, y no soy ningún extraterrestre. Todos en esencia podemos ser extraterrestres porque venimos de Dios pero ahora mismo soy una persona muy terrestre.
Considera que los índigos son una raza superior?
No realmente, porque ser índigo es ser una semilla, todo depende como la riegues, el abono que le pongas y dará una planta con determinada característica. Si no la riegas, pues perfecto pero hay semillas que florecen espontáneamente.
En ese caso debieran haber escuelas que pudieran dar una educación especial a estos niños o es más importante lo que aporta la familia?
Es todo un compendio, la educación empieza primero en casa pero luego sigue en la escuela. Las escuelas se tendrían que adaptar más al niño y no el niño a las escuelas. El sistema educativo actual no se adapta al niño.
En un marco más espiritual, el niño índigo siente que tiene una misión determinada o necesariamente su tarea está enfocada a los distintos sectores de la sociedad?
Es que si queremos cambiar una sociedad tenemos que cambiar todo, de arriba a abajo. Entonces habrá índigos que estén simplemente en una familia haciendo allí su misión, y habrá otros que creen computadoras, otros que creen programas, otros que creen como yo sistemas educativos, otros serán pintores, otros bailarines, cantantes, peones de fábrica, ingenieros, etc. los hay en todos los ámbitos sociales.
Entonces estamos hablando exclusivamente de un nivel de conciencia diferente...
Sí, pero que físicamente se transmite en ciertas características.
Ese nivel de conciencia diferente los hace constructivos o los puede hacer destructivos también?
Pueden ser las dos cosas, si se sienten comprendidos y arropados pueden ser muy constructivos, sino pueden ser bastantes destructivos porque harán lo que sea con tal de llamar la atención y con tal de romper moldes.
En ese caso, por ejemplo cómo son?
Pueden ser niños genios, pueden ser niños drogadictos o pueden ser niños normales. Ser índigo es una cualidad no es una cosa que pueda ser un superdotado con una supercaracterística.
Puede ser un niño muy normal pero que esté cambiando la familia. Un ejemplo que suelo poner es el de las personas que tienen discapacidades psíquicas. Tú tienes la imagen de eso, entonces qué pasa con una familia donde hay una persona con esta problemática? Esa familia busca generalmente por todos los medios cambiar, hacerle el entorno más fácil. Es lo mismo que pasa con un índigo, lo que ocurre es que la persona con discapacidad puede no tener el mismo nivel de comunicación, en cambio el índigo sí. Entonces hay muchas más dialécticas. Pero siempre por donde pasan cambian su entorno.
El término índigo viene por el color del aura?
Sí, por el color de vida, por el color del aura que hay alrededor de la cabeza, que es de color azul cobalto o índigo que es un término pictórico.
Cuánto hace que sabe que es índigo?
Hará unos dos años.
Y pudo desarrollar algún tipo de cualidad nueva como por ejemplo percibir el aura de la gente?
Yo puedo percibir el aura de la gente. Pero hay una técnica que aprendí que se llama visión neural que fue desarrollada por médicos rusos y después transmitida a los cubanos. Un médico cubano está dando cursos, y es una técnica que puede aprenderla todo el mundo. Todas las cualidades que pueden florecer en un índigo, en algunos espontáneamente; están al alcance de todo el mundo pues ahora mismo tenemos técnicas para aprender todo lo que hace 15 años era solamente cuestión de superdotados. Quizás para los índigos sea más fácil porque al venir a hacer un trabajo un poquito especial las herramientas quizás estén un poquito más desarrolladas, pero todos pueden conseguir eso porque es hacia donde vamos.
Usted tiene un sistema de educación propio, ha creado alguno?
Estoy creándolo ahora mismo, estoy trabajando en ello.
Estoy escribiendo también sobre todo lo que son las tribus indígenas, su formación social, porque vamos a volver a nuestros ancestros en muchas cosas buscando soluciones a nivel social.
También estoy investigando sobre diferentes tipos de educación, como por ejemplo sobre los juguetes, enseñando de una forma diferente. Ya tengo bastante desarrollado lo que va a ser el sistema, poseo proyectos para trabajar con una guardería en España, que va a tener puntos en común con lo que puede ser Montesori y Waldorf.
Pero al yo ser índigo quiero desarrollar otras cosas para que el niño tenga libertad y la enseñanza sea real y para poder el mismo sistema ayudar a los padres que estén en su casa aún cuando el niño no quiera sociabilizarse y aprender en una escuela. Porque hay muchos niños que no quieren ir a la escuela. El sistema educativo que estoy desarrollando todavía no tiene nombre definido, pero lo presentaré seguramente el año que viene cuando tenga bastante material. Entonces podré desarrollarlo para quien quiera trabajar conmigo, en escuelas, colegios o simplemente asociaciones para que los niños vayan y hacerlo desde un punto de vista que sea un poco más holístico, un poco más libre, para que tengan la libertad de elegir: Una pregunta que hago a todos las personas que oyen mis conferencias y mis entrevistas; de lo que aprendieron en el colegio qué porcentaje recuerdan? Entonces planteémonos qué es lo que realmente queremos del colegio. Sobre ese planteamiento yo baso todo mi sistema educativo.
No tiene miedo que piensen que está loco?
Pues no realmente, por una cosa: si yo no empiezo a sembrar nunca recogeré. La respuesta que estoy teniendo es muy buena, entonces lo que hago es poner herramientas a disposición de las personas. Si piensan que estoy loco perfecto, también pensaban de Mozart que estaba loco en su tiempo, de Leonardo Da Vinci, y de muchísimas personas, yo no me quiero poner a su altura ni mucho menos, pero toda persona que intenta romper moldes, normalmente la califican de loco.
Qué pasó con sus amigos a partir de conocer esta información, cambiaron? No realmente. Lo que más ilusión me hice es que cuando publiqué mi libro en septiembre del año pasado, lo regalé a varias personas: una de ellas de 78 años y la otra de unos 75 y son personas con un nivel cultural muy alto y creí que me lo iban a rechazar. Lo primero que me dijeron fue que "el libro nos gustó mucho, pones cosas que son muy lindas. Hay algunas que no comprendemos. Pero lo que es a nivel educativo estamos totalmente de acuerdo". Ellos no comprendieron sobre las técnicas de sanación. Pero en general no he tenido problemas.
Tiene amigos índigo?
Sí, bastantes.
Reconocidos como tales?
Sí, por ejemplo, Nina Llinares que es colaboradora de mi libro es índigo, y tengo amigos índigos de veintitantos, treintitantos años y de cuarenta, tengo muchísima gente alrededor.
Cómo se sabe si es índigo si no pasa por el test que usted tiene?
La cámara Kirlian (que toma la cabeza) puede ser fiable pero se debe estar muy tranquilo, pues sino lo que hace es fotografiar las emociones que tienes en ese momento. Es un test bastante confiable pero debes estar en un estado meditativo para que lo sea. También está tu intuición, que te llevará a buscar. Hay gente que me escribe y dice: "mi intuición me ha traído hasta aquí, no tenía idea de esto, las características coinciden con la de índigo adulto" y digo: "si tu intuición te ha traído hasta aquí ... hazle un poquito de caso".
Yo no puedo dar un test físico, lo más físico que se puede dar es la cámara Kirlian.
Cómo sale en la cámara Kirlian, qué se ve de particular?
Se ve el color azulado en la cabeza, pero yo no me guío por la cámara sino por mi intuición y por la densidad que noto en el aura, que me indica un color u otro.
Qué cree que pueda tener de extraordinario una persona que sea índigo?
Ayer estábamos grabando un programa de televisión y había una chiquita al lado mío, encantadora, de acá de Argentina llamada Gladis, y esta niña tiene poderes de los que se llaman paranormales. Puede predecir cosas, transportarse a otros sitios, siendo vista en otros sitios. Yo por ejemplo, tengo la capacidad de predecir las cosas, pero es algo que siempre me ha pasado. Digo, te va a pasar esto dentro de dos años y a los dos años me llaman y me dicen, ¡Oye, sí..,! Pero para mí es normal, es algo que he desarrollado.
Al principio creía que era solo mi pensamiento hasta que comencé a hacerle caso. Pero lo de ver auras creía que era cosa de gente fantástica y cuando fui al taller y vi que es una técnica y la puede desarrollar todo el mundo, me di cuenta que muchas de las cosas las pueden desarrollar todas las personas, pero los índigo tienen más predisposición para hacerlo, ya sea la videncia, la sanación u otra cosa.
Todo índigo trae latente eso o es propio de todas las personas? Las traen latentes todas las personas pero el índigo tiene una predisposición más grande a sacarlas, nada más. Y esa predisposición no significa necesariamente lo vaya a hacer.
Qué puedo hacer con un niño o por mi misma en el caso de sentirme identificada con una situación así, y en qué puede beneficiarme hacer el taller que dará próximamente?
Mis talleres son principalmente para padres y educadores. Con los índigos adultos normalmente trabajo con ellos, pero no son mi especialidad. En los talleres encontrarán herramientas para trabajar a diario y con las que podrán buscar soluciones y aprender. Doy las bases para que en el colegio o en la familia pueda ser desarrollado, ya que cada caso es diferente. Estas bases sirven para todo el mundo, lo que doy son herramientas para trabajar con los índigo.
Podemos dar algún ejemplo en particular?
Por ejemplo, meditaciones, visualizaciones, como enseñar a meditar a un niño, tengo una técnica que es muy rapidita para armonizar los chakras en 30 segundos musicalmente, también enseño colorterapia para las visualizaciones que se podrían necesitar en un momento dado. Todo lo que es el análisis de las energías que trae el niño, si las trae masculinas o femeninas, no significa masculinas varón y femeninas hembra, sino que se trabajan en la casa y cómo detectarlas de manera rápida. También para el colegio si el niño está trabajando con unas o con otras simplemente a través de un test de personalidad.
Acá creo que hay varias áreas que pueden inquietar a las personas como para ver si puede interesarles o no ingresar a este taller y pensaba pensaba en la problemática que a veces genera un niño índigo en una familia, no? Sus patrones de conducta...
Los patrones de conducta los trabajo y estos sirven prácticamente para todos los niños o hay que adaptarlos pero lo importante es empezar a trabajar. Si tu tienes un niño índigo que tiene 10 años, has tenido 10 años que no has sabido por donde ir, entonces es un proceso y vamos a empezar a trabajar a partir de ahora.
Son más maduros los niños índigo que lo que indica su edad cronológica?
Sí, una persona puede tener 4 años y tener la forma de ser como de 50, un ejemplo que doy es que el conocimiento no va unido a la edad, tiene que ver con la persona y lo abierta que esté. Por ejemplo, si quieres leer el libro de Flavio Cabobianco, "Vengo del Sol", te darás cuenta de que rompe esquemas.
Aprender estas técnica y tratar de aplicarlas, no estarían perdiendo los chicos una parte de su niñez?
No ni mucho menos. Lo que quiero es que el niño tenga las energías más tranquilas para que pueda relacionarse con su entorno de manera más serena. Imagínate que tienes una batidora haciendo ruido todo el rato, esto es para que todo vaya más lento, más pautado y que se trabaje en mayor armonía. El niño no va a perder nada. Son simplemente técnicas para ayudar a canalizar las energías de los índigos.
Si un índigo es naturalmente un “rompedor”, no cree que esto será una constante con la que los padres tendrán que lidiar siempre aunque tengan una técnica?
Perfecto. Pero, cuando los niños no saben como funcionan las cosas, llegas a este mundo y tu papá te dice: “pues mira esto es así y esto es así”, pero ellos opinan lo contrario. Si tu quieres romper sistemas primero tendrás que aprender como funcionan éstos. Muchos índigos no saben como funcionan la mayoría de las cosas porque sus padres no se los enseñan. Entonces es enseñarles que para hacer ciertas cosas necesita otras. Si quiere ser ingeniero tendrá que ir a la Universidad, y para ello deberá al colegio primario, secundario, etc.
Entonces el niño tiene que conocer las acciones y las consecuencias. De eso se tiene que tratar. Si a un niño le digo si no haces los deberes no vas al cine y el niño se pone a llorar y llorar y al final por no aguantarlo lo dejo ir al cine. él ya sabe que llorando lo va a conseguir, entonces es una pauta que ha aprendido. Si no lo dejas ir sabe que hay unas normas para esto. Entonces esto es acción y consecuencia.
A este taller los padres y educadores van con niños o no?
No, es para padres.
Qué pasa en una familia cuando una madre o un padre no están de acuerdo entre ellos con la educación, que mensaje llega al niño?
Y el niño tendrá el apoyo muy grande de un progenitor y no del otro, pero es mejor tener el apoyo de uno que de ninguno. Cualquiera de los dos que haya ido al taller y el otro progenitor ve que el niño responde a la técnica, seguramente dirá “esto está funcionando, voy a probar” El ejemplo y la tolerancia valen más que las palabras.
Entonces si el progenitor está y lo hace bien, y el otro está mirando y dice “Oye a el le hace caso y a mi no, pues vamos a intentar” y poco a poco el niño se sentirá más cómodo porque verá que los dos padres están actuando de la misma manera.
En el orden emocional, los niños índigos tiene problemas para relacionarse o no?
Se pueden relacionar con quien sea pero no van a aceptar una cosa muy fácilmente que es el chantaje emocional. "A quien quieres más a papá o a mamá?" "Si me muero que harás, llorarás?" Estas creando cosa que no les pertenece, no nos pertenecen a ninguno, pero como nos han educado con eso lo tenemos que llevar. Pero los índigos desde el principio podemos creer que son desapegados, pero realmente no lo son, lo único que trabajan desde amor universal, sin ataduras y para ellos es dar amor no esperan nada a cambio, no esperan “como yo te quiero tu me tienes que querer”, pero si esperas que te quieran a la fuerza eso no lo harán nunca.
Existe la sensación de soledad en los niños índigo?
Sí porque hay muchos que se creen que están solos, son incomprendidos y un día alguien les pasa un libro o ven en Internet y empiezan a bucear. Entran a mi página muchos y me dicen “gracias a lo que he leído ya no me siento tan solo”, porqué? porque creían que eran el único ser en el planeta. La soledad existe pero es una cosa que todos más o menos sabemos a lo que heos venido.
La edad de la adolescencia es bastante particular en todos los jóvenes, es una edad de “romper”, donde la necesidad de reconocimiento y de búsqueda está, no podría esto confundir creyendo que se tiene un índigo en la casa y no lo es?
Las características no aparecen momentáneamente a los 14 ó 15 años, aparecen de los 0 a 3 años y luego desaparecen y empiezan a florecer nuevamente a los veintitantos o a los 30. Por mi experiencia son toda la vida, no es que llegas a los 14 años y de pronto te vuelves índigo.
Hay características de las que se diga que ésta ó aquella no puede faltar?
No realmente. En mi libro pongo que hay 22 diferentes, si tienes 7 o más ya tienes un tanto por ciento bastante grande de índigo.
Cuál es el desafío más grande que tienen los índigo?
Romper moldes y crear una sociedad más libre, ese es el mayor reto de los índigo. Estructuras que están muy instauradas en la sociedad consumista. A la gente le gusta la seguridad, le gusta saber lo qué va a pasar mañana. Si vivimos en sincronicidad y confiando en nuestra intuición, el mañana realmente no es tan importante.
En cuanto a los niños cristal, existen en la misma proporción que los índigo?
No, yo ahora de primera mano he estado en contacto con uno. Ayer tuve una consulta con una chica que tiene un hijo cristal. La proporción de los cristales es muy pequeña todavía, irán viniendo a medida de que toda la energía del planeta se vaya limpiando, pero hay muy poquitos.
Si los índigos están para romper estructuras, los cristal para qué se entiende que están?
La vibración de los cristal es muy fácil de explicar, imagínate que tienes aquí mismo a Jesucristo, a Buda, a Maytreya, a Mahoma. Son todos vibración de Dios pura, de una pureza impresionante. Vienen a armonizar a traer ese amor. Los niños cristal con su sola presencia curan, si bien no es la palabra adecuada, pero armonizan todo tu ser. Me atrevo a decir que al contacto que tuve con uno armonizó mi ser de una forma que nunca lo había sentido antes.
Tiene que ver con el estado particular en que está hoy el mundo?
Sí perfectamente. Imagínate esto como una enfermedad. Tú tienes mucha fiebre, mucho de todo. Hasta que te pones bien los síntomas son muy malos, tienes una gripe malísima, entonces esto es la gripe del mundo. Tiene que reajustarse para luego llegar a otra cosa mejor.
El hecho de convivir con un índigo, implicaría estar dentro de su vibración?
Ya hay un 95% de los niños que son índigo y gracias a los miles de millones de niños que hay en el planeta ya está impregnada esta vibración. Todos queramos o no estamos dentro de la frecuencia índigo. Hay gente a la que le irá mejor, otra peor, pero todos estamos rompiendo esquemas en nuestras vidas y reajustándolas.
Como índigo que le diría a otros índigo?
Les diría que tuvieran su ser muy armonizado. Que hicieran Tai Chi o Yoga o cualquier técnica que los pueda ayudar, como por ejemplo meditación Merkaba, masaje Atlante, masaje metamórfico o EMF. El ser índigo adulto a veces puede ser bastante problemático porque nuestro cuerpo es como una radio, y nuestros chakras son los sintonizadores. El llamado “problema” entre los índigos, es que esos chakras, los tres que nos conectan con la tierra, se desintonizan muy fácilmente por la vibración y como son los que regulan las emociones, entonces nos traen muchos problemas emocionales, y esto se nota en que las personas nos ven como muy inestables. Entonces un persona que es muy inestable difícilmente podrá cambiar paradigmas y tener credibilidad. Lo que mejor les aconsejo es tener sus chakras muy alineados y que tengan estabilidad para que cuando quieran cambiar algo primero puedan predicar con el ejemplo.
Como índigo qué les diría a los padres y educadores?
Utiliza tu sentido común ante todo, no tu ego. Es lo más importante, y si tu estuviste contento con la educación que te dieron tus padres dásela, si no, investiga y acércate a mis talleres para trabajar.
Qué se diría hoy a sí mismo?
Hoy, que estoy muy feliz de estar en la Argentina pudiendo hacer mi trabajo y que estamos trabajando todos para un bien común, creando cosas nuevas.
El reconocerse índigo y entrar en un estado de sintonía con esa energía, me da la sensación que sería como si pudiéramos estar vibrando en la octava que nos corresponde y pudiendo hacer lo que realmente vinimos a hacer...
Sí. Dicen que cuando el alumno está preparado el maestro llega. Cuando la persona está preparada lo que tiene que hacer en esta vida llega. A mí me llegó y dije bueno si lo tengo que hacer lo voy a hacer y lo hago con un placer impresionante. Me encanta poder transmitir todo lo que voy recopilando y todas las cosas que se me van transmitiendo. Cada índigo tiene su misión pero si tú no estás centrado en lo que estás haciendo no podrás realizarla.
A partir de este seminario, significa que podríamos empezar a reconocer estos niños?
Perfectamente. Es como decir voy a una clase de Tai Chi, nunca he visto Tai Chi y lo haces un fin de semana, luego reconocerás perfectamente el Tai Chi.
Vas a estar viviendo la vibración de los índigo, todas las características, como funcionan, cual es la educación, todo. Voy a contar mis experiencias, las de otras personas y las de los participantes. Entonces con todo ese compendio se podrá reconocer muy fácilmente a un índigo.
Quiere decir que teniendo las herramientas apropiadas y recibiendo tu experiencia como índigo, de alguna manera estaríamos colaborando a que cada niño encuentre la misión por la cual está aquí?
Imagínate que tu vas por un camino y no sabes qué camino elegir. Te dan las opciones de las que puedes optar, pero si tú tienes una cuesta muy empinada, otra que es para abajo muy fácil y otra que es para el lado, para ir por la empinada deberás tener una fuerza en las piernas impresionante. Esta metáfora quiere decir que si no estamos muy preparados esa cuesta no la vamos a subir nunca. Quizás no la aceptemos y vayamos por el camino más fácil, pero tarde o temprano se me pondrá delante nuevamente, que dicho sea de paso no es una cuesta realmente, es simplemente poner el primer paso para que luego todo vaya sobre ruedas.
Hay algo en particular con lo que le gustaría cerrar la nota?
Simplemente que es un sentimiento de apertura de amor, un sentimiento de que todos debemos trabajar para el mismo bien.
José Manuel Piedrafita Moreno
Nació en Jaca, provincia de Huesca (España)
Es profesor de Técnica Vocal. Tiene títulos de Educador y Profesor de inglés como lengua extranjera (TEFL).
Trabajó dando clases de inglés, español, técnica vocal y maquillaje.
¿Cuál es la misión principal que tiene un índigo?
Los índigos para definir su misión habría que decir algunas cositas antes. Ellos al tener una vibración y características diferentes, se comportan de una manera distinta. Necesitan otras pautas sociales más humanas, más amplias. Su misión principal es cambiar la sociedad. Son rompedores de sistemas, cambian la sociedad para que el planeta esté listo para la nueva remesa de niños que está viniendo que son los niños cristal. Esa es su misión, ser puente y hacer un mundo más apropiado para lo que va a venir después.
¿No cree que el término índigo es separatista en algún punto?
A mí me gusta que la gente los reconozca no que los clasifique. Si tu hablas francés no te clasifico como que hablas francés. Simplemente reconocer para actuar en consecuencia.
Tengo entendido que usted se auto proclamó índigo, quisiera saber, ¿cómo se enteró?
Estaba haciendo de intérprete en un taller. Una escritora canalizadora de Canadá, Liz que es una bellísima persona, me dijo: “eres el índigo más viejo que conozco....” Y pensé,.qué es ser índigo? Desde los 12 años iba buscando en espiritualidad, que ha sido siempre y sigue siendo parte de mi vida. Entonces empecé a buscar en Internet, y encontré mucho material en inglés. A partir de allí fue cuando decidí armar mi página web y comenzar con el tema.
¿Y qué impacto le causó saber que era índigo, cuál fue la primera sensación que experimentó?
La primera sensación, es como si toda mi vida me hubiera preparado para este momento, toda mi vida de aprender muchas cosas diferentes y estar con mucha gente diferente. Es como si hubiera estado en una gran escuela para después poder desarrollar este trabajo.
¿Un índigo no se reconoce a sí mismo como índigo?
Hombre!! Por ejemplo tú estás hablando toda la vida un idioma pero nadie te dice qué idioma es, si es francés, inglés o alemán, ¿cómo vas a reconocer si no sabes realmente ni que existe? A los índigo se los ha estado llamado los niños de las estrellas, los niños web, los niños del nuevo milenio, pero no había información concreta hasta el momento de que ha pasado realmente o que la persona se tenga que enterar.
Si los índigo son una vibración diferente, se podría poner nombre a esa frecuencia?
Para mí es una vibración rompedora que cambia todos los sistemas. No le pongo nombre, es simplemente una etapa evolutiva.
Un índigo reconoce a otro índigo? Normalmente cuando tú hablas el mismo idioma te juntas verdad? Si viajas a un país extranjero te juntarás con la gente que hable el idioma que tú hables.
Los niños de la misma vibración simplemente por simpatía se unen, no porque se reconozcan. Se reconocen su ser interior, es una persona que te cae bien.
Recién pensaba en la persona que de alguna manera le dijo a usted que era índigo y me imaginé a mí misma en una situación similar, sentada y que de repente venga alguien y me diga que provengo de un sistema solar diferente y que....
Un momentito.... yo no provengo de ningún sitio, soy una persona que está viviendo en la Tierra y soy de aquí. Se dice que los índigos provenimos de muchas partes, yo por ahora estoy en un cuerpo físico, y no soy ningún extraterrestre. Todos en esencia podemos ser extraterrestres porque venimos de Dios pero ahora mismo soy una persona muy terrestre.
Considera que los índigos son una raza superior?
No realmente, porque ser índigo es ser una semilla, todo depende como la riegues, el abono que le pongas y dará una planta con determinada característica. Si no la riegas, pues perfecto pero hay semillas que florecen espontáneamente.
En ese caso debieran haber escuelas que pudieran dar una educación especial a estos niños o es más importante lo que aporta la familia?
Es todo un compendio, la educación empieza primero en casa pero luego sigue en la escuela. Las escuelas se tendrían que adaptar más al niño y no el niño a las escuelas. El sistema educativo actual no se adapta al niño.
En un marco más espiritual, el niño índigo siente que tiene una misión determinada o necesariamente su tarea está enfocada a los distintos sectores de la sociedad?
Es que si queremos cambiar una sociedad tenemos que cambiar todo, de arriba a abajo. Entonces habrá índigos que estén simplemente en una familia haciendo allí su misión, y habrá otros que creen computadoras, otros que creen programas, otros que creen como yo sistemas educativos, otros serán pintores, otros bailarines, cantantes, peones de fábrica, ingenieros, etc. los hay en todos los ámbitos sociales.
Entonces estamos hablando exclusivamente de un nivel de conciencia diferente...
Sí, pero que físicamente se transmite en ciertas características.
Ese nivel de conciencia diferente los hace constructivos o los puede hacer destructivos también?
Pueden ser las dos cosas, si se sienten comprendidos y arropados pueden ser muy constructivos, sino pueden ser bastantes destructivos porque harán lo que sea con tal de llamar la atención y con tal de romper moldes.
En ese caso, por ejemplo cómo son?
Pueden ser niños genios, pueden ser niños drogadictos o pueden ser niños normales. Ser índigo es una cualidad no es una cosa que pueda ser un superdotado con una supercaracterística.
Puede ser un niño muy normal pero que esté cambiando la familia. Un ejemplo que suelo poner es el de las personas que tienen discapacidades psíquicas. Tú tienes la imagen de eso, entonces qué pasa con una familia donde hay una persona con esta problemática? Esa familia busca generalmente por todos los medios cambiar, hacerle el entorno más fácil. Es lo mismo que pasa con un índigo, lo que ocurre es que la persona con discapacidad puede no tener el mismo nivel de comunicación, en cambio el índigo sí. Entonces hay muchas más dialécticas. Pero siempre por donde pasan cambian su entorno.
El término índigo viene por el color del aura?
Sí, por el color de vida, por el color del aura que hay alrededor de la cabeza, que es de color azul cobalto o índigo que es un término pictórico.
Cuánto hace que sabe que es índigo?
Hará unos dos años.
Y pudo desarrollar algún tipo de cualidad nueva como por ejemplo percibir el aura de la gente?
Yo puedo percibir el aura de la gente. Pero hay una técnica que aprendí que se llama visión neural que fue desarrollada por médicos rusos y después transmitida a los cubanos. Un médico cubano está dando cursos, y es una técnica que puede aprenderla todo el mundo. Todas las cualidades que pueden florecer en un índigo, en algunos espontáneamente; están al alcance de todo el mundo pues ahora mismo tenemos técnicas para aprender todo lo que hace 15 años era solamente cuestión de superdotados. Quizás para los índigos sea más fácil porque al venir a hacer un trabajo un poquito especial las herramientas quizás estén un poquito más desarrolladas, pero todos pueden conseguir eso porque es hacia donde vamos.
Usted tiene un sistema de educación propio, ha creado alguno?
Estoy creándolo ahora mismo, estoy trabajando en ello.
Estoy escribiendo también sobre todo lo que son las tribus indígenas, su formación social, porque vamos a volver a nuestros ancestros en muchas cosas buscando soluciones a nivel social.
También estoy investigando sobre diferentes tipos de educación, como por ejemplo sobre los juguetes, enseñando de una forma diferente. Ya tengo bastante desarrollado lo que va a ser el sistema, poseo proyectos para trabajar con una guardería en España, que va a tener puntos en común con lo que puede ser Montesori y Waldorf.
Pero al yo ser índigo quiero desarrollar otras cosas para que el niño tenga libertad y la enseñanza sea real y para poder el mismo sistema ayudar a los padres que estén en su casa aún cuando el niño no quiera sociabilizarse y aprender en una escuela. Porque hay muchos niños que no quieren ir a la escuela. El sistema educativo que estoy desarrollando todavía no tiene nombre definido, pero lo presentaré seguramente el año que viene cuando tenga bastante material. Entonces podré desarrollarlo para quien quiera trabajar conmigo, en escuelas, colegios o simplemente asociaciones para que los niños vayan y hacerlo desde un punto de vista que sea un poco más holístico, un poco más libre, para que tengan la libertad de elegir: Una pregunta que hago a todos las personas que oyen mis conferencias y mis entrevistas; de lo que aprendieron en el colegio qué porcentaje recuerdan? Entonces planteémonos qué es lo que realmente queremos del colegio. Sobre ese planteamiento yo baso todo mi sistema educativo.
No tiene miedo que piensen que está loco?
Pues no realmente, por una cosa: si yo no empiezo a sembrar nunca recogeré. La respuesta que estoy teniendo es muy buena, entonces lo que hago es poner herramientas a disposición de las personas. Si piensan que estoy loco perfecto, también pensaban de Mozart que estaba loco en su tiempo, de Leonardo Da Vinci, y de muchísimas personas, yo no me quiero poner a su altura ni mucho menos, pero toda persona que intenta romper moldes, normalmente la califican de loco.
Qué pasó con sus amigos a partir de conocer esta información, cambiaron? No realmente. Lo que más ilusión me hice es que cuando publiqué mi libro en septiembre del año pasado, lo regalé a varias personas: una de ellas de 78 años y la otra de unos 75 y son personas con un nivel cultural muy alto y creí que me lo iban a rechazar. Lo primero que me dijeron fue que "el libro nos gustó mucho, pones cosas que son muy lindas. Hay algunas que no comprendemos. Pero lo que es a nivel educativo estamos totalmente de acuerdo". Ellos no comprendieron sobre las técnicas de sanación. Pero en general no he tenido problemas.
Tiene amigos índigo?
Sí, bastantes.
Reconocidos como tales?
Sí, por ejemplo, Nina Llinares que es colaboradora de mi libro es índigo, y tengo amigos índigos de veintitantos, treintitantos años y de cuarenta, tengo muchísima gente alrededor.
Cómo se sabe si es índigo si no pasa por el test que usted tiene?
La cámara Kirlian (que toma la cabeza) puede ser fiable pero se debe estar muy tranquilo, pues sino lo que hace es fotografiar las emociones que tienes en ese momento. Es un test bastante confiable pero debes estar en un estado meditativo para que lo sea. También está tu intuición, que te llevará a buscar. Hay gente que me escribe y dice: "mi intuición me ha traído hasta aquí, no tenía idea de esto, las características coinciden con la de índigo adulto" y digo: "si tu intuición te ha traído hasta aquí ... hazle un poquito de caso".
Yo no puedo dar un test físico, lo más físico que se puede dar es la cámara Kirlian.
Cómo sale en la cámara Kirlian, qué se ve de particular?
Se ve el color azulado en la cabeza, pero yo no me guío por la cámara sino por mi intuición y por la densidad que noto en el aura, que me indica un color u otro.
Qué cree que pueda tener de extraordinario una persona que sea índigo?
Ayer estábamos grabando un programa de televisión y había una chiquita al lado mío, encantadora, de acá de Argentina llamada Gladis, y esta niña tiene poderes de los que se llaman paranormales. Puede predecir cosas, transportarse a otros sitios, siendo vista en otros sitios. Yo por ejemplo, tengo la capacidad de predecir las cosas, pero es algo que siempre me ha pasado. Digo, te va a pasar esto dentro de dos años y a los dos años me llaman y me dicen, ¡Oye, sí..,! Pero para mí es normal, es algo que he desarrollado.
Al principio creía que era solo mi pensamiento hasta que comencé a hacerle caso. Pero lo de ver auras creía que era cosa de gente fantástica y cuando fui al taller y vi que es una técnica y la puede desarrollar todo el mundo, me di cuenta que muchas de las cosas las pueden desarrollar todas las personas, pero los índigo tienen más predisposición para hacerlo, ya sea la videncia, la sanación u otra cosa.
Todo índigo trae latente eso o es propio de todas las personas? Las traen latentes todas las personas pero el índigo tiene una predisposición más grande a sacarlas, nada más. Y esa predisposición no significa necesariamente lo vaya a hacer.
Qué puedo hacer con un niño o por mi misma en el caso de sentirme identificada con una situación así, y en qué puede beneficiarme hacer el taller que dará próximamente?
Mis talleres son principalmente para padres y educadores. Con los índigos adultos normalmente trabajo con ellos, pero no son mi especialidad. En los talleres encontrarán herramientas para trabajar a diario y con las que podrán buscar soluciones y aprender. Doy las bases para que en el colegio o en la familia pueda ser desarrollado, ya que cada caso es diferente. Estas bases sirven para todo el mundo, lo que doy son herramientas para trabajar con los índigo.
Podemos dar algún ejemplo en particular?
Por ejemplo, meditaciones, visualizaciones, como enseñar a meditar a un niño, tengo una técnica que es muy rapidita para armonizar los chakras en 30 segundos musicalmente, también enseño colorterapia para las visualizaciones que se podrían necesitar en un momento dado. Todo lo que es el análisis de las energías que trae el niño, si las trae masculinas o femeninas, no significa masculinas varón y femeninas hembra, sino que se trabajan en la casa y cómo detectarlas de manera rápida. También para el colegio si el niño está trabajando con unas o con otras simplemente a través de un test de personalidad.
Acá creo que hay varias áreas que pueden inquietar a las personas como para ver si puede interesarles o no ingresar a este taller y pensaba pensaba en la problemática que a veces genera un niño índigo en una familia, no? Sus patrones de conducta...
Los patrones de conducta los trabajo y estos sirven prácticamente para todos los niños o hay que adaptarlos pero lo importante es empezar a trabajar. Si tu tienes un niño índigo que tiene 10 años, has tenido 10 años que no has sabido por donde ir, entonces es un proceso y vamos a empezar a trabajar a partir de ahora.
Son más maduros los niños índigo que lo que indica su edad cronológica?
Sí, una persona puede tener 4 años y tener la forma de ser como de 50, un ejemplo que doy es que el conocimiento no va unido a la edad, tiene que ver con la persona y lo abierta que esté. Por ejemplo, si quieres leer el libro de Flavio Cabobianco, "Vengo del Sol", te darás cuenta de que rompe esquemas.
Aprender estas técnica y tratar de aplicarlas, no estarían perdiendo los chicos una parte de su niñez?
No ni mucho menos. Lo que quiero es que el niño tenga las energías más tranquilas para que pueda relacionarse con su entorno de manera más serena. Imagínate que tienes una batidora haciendo ruido todo el rato, esto es para que todo vaya más lento, más pautado y que se trabaje en mayor armonía. El niño no va a perder nada. Son simplemente técnicas para ayudar a canalizar las energías de los índigos.
Si un índigo es naturalmente un “rompedor”, no cree que esto será una constante con la que los padres tendrán que lidiar siempre aunque tengan una técnica?
Perfecto. Pero, cuando los niños no saben como funcionan las cosas, llegas a este mundo y tu papá te dice: “pues mira esto es así y esto es así”, pero ellos opinan lo contrario. Si tu quieres romper sistemas primero tendrás que aprender como funcionan éstos. Muchos índigos no saben como funcionan la mayoría de las cosas porque sus padres no se los enseñan. Entonces es enseñarles que para hacer ciertas cosas necesita otras. Si quiere ser ingeniero tendrá que ir a la Universidad, y para ello deberá al colegio primario, secundario, etc.
Entonces el niño tiene que conocer las acciones y las consecuencias. De eso se tiene que tratar. Si a un niño le digo si no haces los deberes no vas al cine y el niño se pone a llorar y llorar y al final por no aguantarlo lo dejo ir al cine. él ya sabe que llorando lo va a conseguir, entonces es una pauta que ha aprendido. Si no lo dejas ir sabe que hay unas normas para esto. Entonces esto es acción y consecuencia.
A este taller los padres y educadores van con niños o no?
No, es para padres.
Qué pasa en una familia cuando una madre o un padre no están de acuerdo entre ellos con la educación, que mensaje llega al niño?
Y el niño tendrá el apoyo muy grande de un progenitor y no del otro, pero es mejor tener el apoyo de uno que de ninguno. Cualquiera de los dos que haya ido al taller y el otro progenitor ve que el niño responde a la técnica, seguramente dirá “esto está funcionando, voy a probar” El ejemplo y la tolerancia valen más que las palabras.
Entonces si el progenitor está y lo hace bien, y el otro está mirando y dice “Oye a el le hace caso y a mi no, pues vamos a intentar” y poco a poco el niño se sentirá más cómodo porque verá que los dos padres están actuando de la misma manera.
En el orden emocional, los niños índigos tiene problemas para relacionarse o no?
Se pueden relacionar con quien sea pero no van a aceptar una cosa muy fácilmente que es el chantaje emocional. "A quien quieres más a papá o a mamá?" "Si me muero que harás, llorarás?" Estas creando cosa que no les pertenece, no nos pertenecen a ninguno, pero como nos han educado con eso lo tenemos que llevar. Pero los índigos desde el principio podemos creer que son desapegados, pero realmente no lo son, lo único que trabajan desde amor universal, sin ataduras y para ellos es dar amor no esperan nada a cambio, no esperan “como yo te quiero tu me tienes que querer”, pero si esperas que te quieran a la fuerza eso no lo harán nunca.
Existe la sensación de soledad en los niños índigo?
Sí porque hay muchos que se creen que están solos, son incomprendidos y un día alguien les pasa un libro o ven en Internet y empiezan a bucear. Entran a mi página muchos y me dicen “gracias a lo que he leído ya no me siento tan solo”, porqué? porque creían que eran el único ser en el planeta. La soledad existe pero es una cosa que todos más o menos sabemos a lo que heos venido.
La edad de la adolescencia es bastante particular en todos los jóvenes, es una edad de “romper”, donde la necesidad de reconocimiento y de búsqueda está, no podría esto confundir creyendo que se tiene un índigo en la casa y no lo es?
Las características no aparecen momentáneamente a los 14 ó 15 años, aparecen de los 0 a 3 años y luego desaparecen y empiezan a florecer nuevamente a los veintitantos o a los 30. Por mi experiencia son toda la vida, no es que llegas a los 14 años y de pronto te vuelves índigo.
Hay características de las que se diga que ésta ó aquella no puede faltar?
No realmente. En mi libro pongo que hay 22 diferentes, si tienes 7 o más ya tienes un tanto por ciento bastante grande de índigo.
Cuál es el desafío más grande que tienen los índigo?
Romper moldes y crear una sociedad más libre, ese es el mayor reto de los índigo. Estructuras que están muy instauradas en la sociedad consumista. A la gente le gusta la seguridad, le gusta saber lo qué va a pasar mañana. Si vivimos en sincronicidad y confiando en nuestra intuición, el mañana realmente no es tan importante.
En cuanto a los niños cristal, existen en la misma proporción que los índigo?
No, yo ahora de primera mano he estado en contacto con uno. Ayer tuve una consulta con una chica que tiene un hijo cristal. La proporción de los cristales es muy pequeña todavía, irán viniendo a medida de que toda la energía del planeta se vaya limpiando, pero hay muy poquitos.
Si los índigos están para romper estructuras, los cristal para qué se entiende que están?
La vibración de los cristal es muy fácil de explicar, imagínate que tienes aquí mismo a Jesucristo, a Buda, a Maytreya, a Mahoma. Son todos vibración de Dios pura, de una pureza impresionante. Vienen a armonizar a traer ese amor. Los niños cristal con su sola presencia curan, si bien no es la palabra adecuada, pero armonizan todo tu ser. Me atrevo a decir que al contacto que tuve con uno armonizó mi ser de una forma que nunca lo había sentido antes.
Tiene que ver con el estado particular en que está hoy el mundo?
Sí perfectamente. Imagínate esto como una enfermedad. Tú tienes mucha fiebre, mucho de todo. Hasta que te pones bien los síntomas son muy malos, tienes una gripe malísima, entonces esto es la gripe del mundo. Tiene que reajustarse para luego llegar a otra cosa mejor.
El hecho de convivir con un índigo, implicaría estar dentro de su vibración?
Ya hay un 95% de los niños que son índigo y gracias a los miles de millones de niños que hay en el planeta ya está impregnada esta vibración. Todos queramos o no estamos dentro de la frecuencia índigo. Hay gente a la que le irá mejor, otra peor, pero todos estamos rompiendo esquemas en nuestras vidas y reajustándolas.
Como índigo que le diría a otros índigo?
Les diría que tuvieran su ser muy armonizado. Que hicieran Tai Chi o Yoga o cualquier técnica que los pueda ayudar, como por ejemplo meditación Merkaba, masaje Atlante, masaje metamórfico o EMF. El ser índigo adulto a veces puede ser bastante problemático porque nuestro cuerpo es como una radio, y nuestros chakras son los sintonizadores. El llamado “problema” entre los índigos, es que esos chakras, los tres que nos conectan con la tierra, se desintonizan muy fácilmente por la vibración y como son los que regulan las emociones, entonces nos traen muchos problemas emocionales, y esto se nota en que las personas nos ven como muy inestables. Entonces un persona que es muy inestable difícilmente podrá cambiar paradigmas y tener credibilidad. Lo que mejor les aconsejo es tener sus chakras muy alineados y que tengan estabilidad para que cuando quieran cambiar algo primero puedan predicar con el ejemplo.
Como índigo qué les diría a los padres y educadores?
Utiliza tu sentido común ante todo, no tu ego. Es lo más importante, y si tu estuviste contento con la educación que te dieron tus padres dásela, si no, investiga y acércate a mis talleres para trabajar.
Qué se diría hoy a sí mismo?
Hoy, que estoy muy feliz de estar en la Argentina pudiendo hacer mi trabajo y que estamos trabajando todos para un bien común, creando cosas nuevas.
El reconocerse índigo y entrar en un estado de sintonía con esa energía, me da la sensación que sería como si pudiéramos estar vibrando en la octava que nos corresponde y pudiendo hacer lo que realmente vinimos a hacer...
Sí. Dicen que cuando el alumno está preparado el maestro llega. Cuando la persona está preparada lo que tiene que hacer en esta vida llega. A mí me llegó y dije bueno si lo tengo que hacer lo voy a hacer y lo hago con un placer impresionante. Me encanta poder transmitir todo lo que voy recopilando y todas las cosas que se me van transmitiendo. Cada índigo tiene su misión pero si tú no estás centrado en lo que estás haciendo no podrás realizarla.
A partir de este seminario, significa que podríamos empezar a reconocer estos niños?
Perfectamente. Es como decir voy a una clase de Tai Chi, nunca he visto Tai Chi y lo haces un fin de semana, luego reconocerás perfectamente el Tai Chi.
Vas a estar viviendo la vibración de los índigo, todas las características, como funcionan, cual es la educación, todo. Voy a contar mis experiencias, las de otras personas y las de los participantes. Entonces con todo ese compendio se podrá reconocer muy fácilmente a un índigo.
Quiere decir que teniendo las herramientas apropiadas y recibiendo tu experiencia como índigo, de alguna manera estaríamos colaborando a que cada niño encuentre la misión por la cual está aquí?
Imagínate que tu vas por un camino y no sabes qué camino elegir. Te dan las opciones de las que puedes optar, pero si tú tienes una cuesta muy empinada, otra que es para abajo muy fácil y otra que es para el lado, para ir por la empinada deberás tener una fuerza en las piernas impresionante. Esta metáfora quiere decir que si no estamos muy preparados esa cuesta no la vamos a subir nunca. Quizás no la aceptemos y vayamos por el camino más fácil, pero tarde o temprano se me pondrá delante nuevamente, que dicho sea de paso no es una cuesta realmente, es simplemente poner el primer paso para que luego todo vaya sobre ruedas.
Hay algo en particular con lo que le gustaría cerrar la nota?
Simplemente que es un sentimiento de apertura de amor, un sentimiento de que todos debemos trabajar para el mismo bien.
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